sábado 3 de marzo de 2012

La memoria útil

“No he juzgado conveniente guardar silencio”
Spinoza

La memoria tiende a ser selectiva y el recuerdo es diferente en cada persona, pero la arbitrariedad en la interpretación de la historia es siempre peligrosa para la conciencia colectiva cuando se falsifican los hechos, la identidad de una colectividad se resiente, y de hecho sobre la conciencia colectiva se termina ejerciendo una gran violencia. Es lo que sucede con las “historias oficiales” que terminan siendo las “mentiras oficiales”, que proyectadas desde el poder terminan siendo legitimadoras de los secuestradores del poder. Esto configura a nivel simbólico el secuestro de la memoria, de la imaginación, del lenguaje y la palabra y es lo que viene sucediendo en Venezuela en una revisión historiográfica desde el poder arbitraria y abusiva, exaltando personajes y hechos y disminuyendo o desapareciendo a otros personajes y a otros hechos que consideran que no forman parte de la genética histórica de los actuales amos del poder. Un buen ejemplo de lo que llevamos dicho es el 4 de febrero de 1992, un incipiente mito a pesar de la cercanía y a pesar de que los hechos y testimonios desestiman o niegan la presunta epopeya y en este sentido son esclarecedores algunos testimonios y documentos. El primero el acta del tribunal con el expediente correspondiente sobre el 4 de febrero. Transcribimos textualmente: “Cnel. Yánes, comuníqueme con el Tcnel. Hugo Chávez. Cnel. Yánes .- Mi General, el Tcnel. Chávez dice que no tiene nada que hablar con Ud.- Cnel. Yánes, dígale al Tcnel. Chávez que tiene 5 minutos para rendirse, si no, los aviones que en este momento están volando sobre Caracas atacarán el Museo. -Mi General, es el Tcnel. Chávez, quiere hablar con Ud. .-Tcnel. Chávez: -Mi General, deseo hablar con Ud. porque eso no fue lo que hablé con mi General Ochoa. -Tcnel. Hugo Chávez, me importa un comino lo que Ud. haya hablado con Ochoa, o Ud. se rinde o el Museo será atacado (pausa de menos de un minuto). Tcnel. Hugo Chávez: -está bien mi general, me entrego.
Otro testimonio sobre nuestro héroe, de su compañero de aventura Jesús Urdaneta Hernández, hoy excompañero, “Nunca supimos que Chávez tuviese inclinaciones comunistas. No hablábamos de Fidel, o de Lennin, o de Marx; nuestras referencias eran Simón Bolívar, Andrés Bello, Simón Rodriguez” ... y agrega en una entrevista de 2008 “Chávez es un tipo mentiroso, embaucador, que siempre cambia las cosas a su favor... es que uno creía que eran mentiras piadosas, sin importancia, pero él siempre fue así.”

sábado 25 de febrero de 2012

Fascismo tropical

Si nos hemos ocupado de Hugo Chávez en diversas ocasiones es por la obligación que tenemos de reflexionar a fondo sobre el poder y quienes lo encarnan en nuestro medio y es en ese sentido como podemos calificar entre otras caracterizaciones a Chávez como un Zelig, personaje camaleónico de la película de Woody Allen del mismo nombre. Un camaleón en metamorfosis permanente y en donde su identidad es no tener identidad. Se mimetiza a conveniencia y de allí la confusión. En su proceso ha explotado el mito del guerrillero romántico, el ángel rebelde, el robin hood de los pobres. Después se entroncó con el culto a Bolívar y se identificó como bolivariano y zamorano, con su árbol de las tres raíces y el juramento del Samán de Güere. De la derrota del 4 de febrero ha pretendido crear una epopeya. Elegido por una sociedad confundida y atemorizada, se hace revolucionario y socialista del siglo XXI. García Márquez, perspicaz, en una entrevista en un vuelo La Habana-Caracas del candidato presidencial recién electo percibe tempranamente la esquizofrenia del personaje. Progresivamente se convierte en un émulo de Fidel Castro con chequera petrolera y pretende asumirse líder mundial. Su megalomanía y narcisismo no tienen límite. En fin, todo un personaje del teatro político cuyas dotes histriónicas nadie niega. Pero el tiempo es implacable con estas máscaras del poder, sus antifaces han caído uno a uno. Antes y ahora lo que hay es un fascista tropical cuyo mentor ideológico fue el fallecido fascista y antisemita argentino Norberto Ceresole con sus tesis mesiánicas y militaristas de: un líder, un ejército y un pueblo. Chávez, ya sin disimulo ha terminado por identificar a todo el país con su persona, tanto el pasado como el presente y el futuro y de allí que se atreva a decir que las fuerzas armadas son chavistas, que todo el pueblo es chavista y toda la sociedad, y en consecuencia quienes se le oponen que para él son una minoría insignificante y despreciable no merecen seguir viviendo en “su” patria. Bolívar y Chávez, dueños del destino nacional, el primero la liberó una vez y el segundo la está liberando otra vez. Como no hay mesías sin religión ni catecismo, el nuevo libertador está intentando crear su epopeya y su mito a partir de una nueva historiografía y en una manipulación descarada de la historia convierte una derrota, el 4 de febrero de 1992, de una asonada vergonzante en una epopeya.

martes 21 de febrero de 2012

Unidad y cambio

Esta es una consigna apropiada al momento actual. Tenemos una necesidad apremiante de unidad tanto en la oposición como en toda la sociedad. No podemos permitir seguir siendo un país dividido. Creer y pensar diferente no nos hace enemigos a los venezolanos. Igualmente necesitamos cambiar en lo político y en lo económico. Llevamos 30 largos años de extravíos políticos. Pasamos de la democracia boba y endeble del bipartidismo a este proyecto demencial de poder personal y populismo militarista. La mayoría de los venezolanos no quieren ni lo uno ni lo otro, de allí el reto para la oposición en general y para el candidato unitario electo abanderarse de la unidad en todos los niveles y del cambio en todos los órdenes. El candidato del oficialismo es derrotable, está enfermo y en el fondo resultó ser más de lo mismo, corrupción y politiquería. Ha llegado el momento de la unidad y el cambio nacional, el voto es secreto y hay que participar y votar si miedo. Estos son los tiempos del ciudadano, de la sociedad civil, de las instituciones en general y de los partidos políticos, en ese orden. El candidato oficialista tiende a ser tramposo y ventajista, pero ha perdido credibilidad y debe responder de un mal gobierno de 14 años. Hay que evitar la confrontación estéril. El candidato unitario tiene que ser aglutinador e inclusivo y prepararse para un gobierno de transición y reconstrucción nacional. Hay que construir la gobernabilidad y volver a formular un proyecto de desarrollo nacional progresista, de crecimiento económico y de fuerte acento social. El proyecto democrático que el país conquistó en el siglo XX debe ser continuado en clave del siglo XXI y convencer a la gente que sí tenemos posibilidades de volver a compartir un futuro. La reinstitucionalización de los poderes es prioritario y el acuerdo político entre todos los sectores, incluidos sectores del gobierno actual y es necesario que las Fuerzas Armadas vuelvan al orden Constitucional y particularmente con la plena vigencia del artículo 328. El poder judicial tiene que ser urgentemente despolitizado y tratar de establecer la meritocracia y la carrera judicial. El parlamento tiene que asumir a plenitud su papel de poder contralor del poder ejecutivo así como convertirse en el espacio privilegiado para el debate político y el diálogo democrático.
El próximo gobierno tiene que ser un gobierno de amplitud y participación con un gabinete tecnopolítico que entienda que el arte del gobierno en el siglo XXI es fundamentalmente una buena gerencia y administración sin dejar nunca de escuchar a la gente y su realidad de todos los días.

La (V)ieja República

“El bien que hizo lo hizo mal”
“El mal que hizo lo hizo bien”


Anónimo

Este es un gobierno que en sus comienzos se identificó con la pretensión de estar fundando la V república y para ese momento el partido oficialista se llamaba Movimiento Quinta República (MVR). ¿Quién se acuerda hoy de él?. Igual pasó con su antecedente MBR.200 pretendido y mítico antecedente. Todo ha sido una farsa, al igual que este socialismo del siglo XXI que todavía hoy nadie sabe definir con precisión. Es la novedad de lo viejo, como en las modas, quizás producto de esta cultura “mediática”, banal y superficial. En esta opereta tropical lo único cierto es el entronizamiento de un proyecto personal de poder y su cohorte de adulantes y aprovechadores. La V república nace vieja y llena de anacronismos, de allí que trece años después el reto vuelve a ser el cambio real de una sociedad que no termina de superar su enfermedad rentista, de consumo irresponsable y aprovechamiento inescrupuloso. En la reciente presentación de la última Memoria y Cuenta con su maratónica exposición de más de 10 horas, el personaje no sabía como seguir entreteniendo a un país cada día más escéptico y en donde el futuro se escapaba hacia un culto enfermizo del pasado. Nuestro protagonista practica muy bien aquello de inventarse enemigos para luego poderse inventar triunfos, de allí que otra vez el mal se encarna en el imperio que es real y en una cuarta república que no es tan mala como dicen, aunque evidentemente de lo que se trata es de ponernos de acuerdo en una sexta república, si esta nomenclatura es correcta, pero de una república de todos y que entre todos podamos construir dentro de un clima de unidad nacional y respeto pluralista.

En la escena internacional no se puede seguir tolerando, en nombre de una alianza ideológica fantasiosa, la entrega progresiva del país a intereses internacionales, como es el caso vergonzante de la influencia indebida y desproporcionada de Cuba así como el alineamiento automático con cualquier dictadura existente. En su momento Sadam Husein, después Mugabe y Kadafi y tantos otros que sin lugar a dudas forman parte de la historia de la infamia de la humanidad.

De cara al 2012, año electoralmente importante la Misión Mentira tiende a imponerse y multiplicarse. Ojalá que un despertar colectivo de la conciencia nacional permita de manera democrática retornar el pasado al pasado.