sábado, 29 de junio de 2019

La Política como Sentido Común

Tanto en la vida como en filosofía oriental y occidental, el concepto de “equilibrio” es fundamental.
En la coyuntura política venezolana de una crisis aguda y prolongada, es una tragedia nacional las tendencias dominantes frente a la misma, una irracional polarización que ha agotado prácticamente el ejercicio mismo de la política, por lo menos en democracia, que no es otra cosa que la necesaria convivencia en las diferencias, dentro de una sana tolerancia y pluralismo.
Las soluciones se ausentan y proliferan todas las hipótesis: “salida”, “calle”, “golpe”, “invasión”. Hasta ahora ninguna se ha materializado, a pesar del alto costo en violencia y sufrimiento que han provocado, de allí la pregunta inevitable: no será la hora de regresar a la realidad y entender que ni el régimen ha podido anular a la oposición ni esta ha podido derrotar al régimen y ponerle fin a un proyecto autoritario-dictatorial y sus políticas de destrucción nacional.
La sociedad venezolana del ultimo siglo, formada a la sombra y el amparo de la renta petrolera, es una sociedad de clases medias por lo menos en cuanto a mentalidad predominante que no es otra cosa que el anhelo y la posibilidad del ascenso social a través de las oportunidades de estudio y trabajo.
Ni somos una sociedad revolucionaria ni somos una sociedad capitalista, a medio camino entre la  modernidad acelerada y la pre-modernidad rural de un país que no termina de consolidar ni su proceso republicano, iniciado en 1811 ni el proyecto democrático del siglo 20 y mucho menos una estructuración de clases y grupos sociales en clave de modernidad, en donde lo urbano y lo tecno-científico nos obligan a unas exigencias de meritocracia, producción, productividad, competitividad e inevitable globalización. Es decir, a unas exigencias de una economía moderna que nos permita superar definitivamente nuestras estructuras económicas y mentales que siguen fuertemente ancladas, además del rentismo, en la secular tradición rural y semi feudal que marca la historia socio-económica del país desde el mismo siglo 16.
Nuestra sociedad, golpeada fuertemente por la emigración forzada, la desaparición de nuestra moneda y por consiguiente del valor del trabajo. La destrucción de toda la infraestructura de servicios: salud, educación, transporte, comunicaciones, etc. nos está obligando a pensar seriamente a diseñar en términos políticos una recuperación del país, desde la moderación y el realismo, sin menoscabo de una justicia que impida la impunidad de una época que prácticamente ha creado un Estado y una Sociedad extra-legal y totalmente fuera de toda norma de control.
La sociedad venezolana, después de un siglo de rentismo petrolero terminó siendo una sociedad de clases medias, acostumbrados a las oportunidades, al ascenso social, consumista, hedonista y en cierta forma despreocupados. Pasarla bien, sin mucho esfuerzo es casi una filosofía de vida generalizada y ello terminó contaminando también a las llamadas elites que prevalecían y dominaban sin mucho esfuerzo y con todas las facilidades y complicidades posibles.
En este contexto, en los últimos tiempos ha ido cobrando fuerza la necesidad de unas “negociaciones”, requeridas además por los diferentes países que han mostrado interés por la situación venezolana y la exigencia de ir creando un marco-político legal de un periodo de transición, que permita a la brevedad, llegar a unos procesos electorales creíbles y al establecimiento urgente de políticas económicas que permitan iniciar la necesaria recuperación del país actualmente prácticamente destruido. En eso estamos.
En términos racionales lo dicho luce sencillo, y de hecho en los procesos históricos y políticos lo complejo tiende a ser simple, pero en la práctica la multiplicidad de intereses, lícitos algunos y subalternos otros, se traducen en una confusión conceptual y política en todos los sectores. En el régimen cada vez resulta más difícil identificar el eje del poder: Maduro y los cubanos. Cabello y sus presuntas y poderosas influencias en el sector militar, además del poder económico y partidista. los diversos grupos de poder y de influencia, ramificados en todas direcciones y por último la omnipresente fuerza armadas, que oscilan entre su tradicional papel de partido militar y corporación de negocios y por otro lado la dispersa oposición que no termina de centrar una estrategia común frente al régimen.
Si no hay un acto de fuerza interno o externo o un acontecimiento imprevisto que cambie el curso de los hechos, luce inevitable el acuerdo político interno con aval internacional para diseñar la tan deseada transición, en términos de moderación y equilibrios. Ejemplos sobran, aunque ninguna transición es igual a otra. En España el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y el Partido Comunista (PC) y otras fuerzas democráticas tuvieron que negociar con el “franquismo” moderado que lidero Adolfo Suarez y tolerar la Monarquía Constitucional, como concesión inevitable para que España ingresara al siglo 20, a su modernidad y a una democracia que funciona.
En Chile sucedió algo parecido el Partido Socialista (PS) y el Partido Demócrata Cristiano (PDC) tuvieron que “negociar” con el dictador Pinochet para una difícil pero inevitable convivencia que permitió la “Concertación” y que ha posibilitado un Chile en despegue acelerado a la modernidad y una democracia que en este momento luce en América Latina como modélica.
El que no tiene la fuerza no puede imponer condiciones y en este momento en Venezuela con excepción de las fuerzas armadas o una hipotética y no recomendable intervención militar extranjera todo indica que las partes tienen que negociar de manera seria y acompañamiento internacional fiable para intentar viabilizar, soluciones racionales que permitan que Venezuela retome el camino de la plena modernización y el desarrollo pleno de una democracia decente y eficiente.

miércoles, 22 de mayo de 2019

Reseña del libro de Jeannette Grunhaus de Gelman


EN LOS DIAS CLAROS CANTÁBAMOS
Jeannette Grunhaus de Gelman


Libro dramático, sin concesiones al sentimentalismo, a pesar de la fuerte relación afectiva de la autora con el tema.
Una época trágica de inhumanidad y crueldad. La voluntad, racional y planificada de exterminar o desaparecer a todo un pueblo. Seis millones de víctimas y un dolor infinito, frente a la indiferencia generalizada de una Europa que naufraga en sus prejuicios y fanatismos.
El Holocausto no puede ser olvidado y así lo ha asumido acertadamente el pueblo judío.
En este caso el libro EN LOS DIAS CLAROS CANTABÁMOS de Jeannette Grunhaus de Gelman es un testimonio directo de la ¨saga¨ de sus padres Hil y Alexandra. De origen judíos polacos y sobrevivientes de la tragedia que significo el Nazismo y la Segunda Guerra Mundial.
Este libro-testimonio fluye como una narración que nos atrapa desde el comienzo hasta el final: personas, hechos, circunstancias son presentados con objetividad y precisión. Cada dato, cada fecha, cada fotografía, cada testimonio nos van transmitiendo la configuración de un cuadro histórico- preciso y real. Desde la gente, desde abajo, desde el día a día y cotidianidad del pueblo judío de la época en Polonia. Asombra todo lo que les sucede y como de manera extraordinaria la vida es preservada, como por una providencia o destino o como repite reiteradamente Alexandra, por pura suerte.
La historia humana es dramática y trágica, es una historia cainítica igual que tiende a serlo la propia vida individual, especialmente en tiempos de prueba y dolor. Tiempos oscuros y de amenaza permanente a la propia vida.
Obligados a huir, en permanente trashumancia, escondiéndose y huyendo, huyendo y escondiéndose. Con el miedo a cuestas y fugitivos de sí mismos. La circunstancia de la guerra los marca a fuego de por vida.
Dolor nunca superado, es como un corte radical en la existencia, en donde todo se derrumba y desaparece a su alrededor, en donde la familia se diluye en la insania del holocausto y la propia tierra natal se vuelve hostil y peligrosa.
La historia es una vorágine, una trituradora de existencias y la historia del pueblo judío una vorágine sufrida a cielo abierto y además documentada.
Vidas destruidas, vidas destrozadas, vidas recuperadas, ese es el milagro y en el caso de Hil y Alexandra, Maracaibo y Venezuela fue el ¨refugio¨, el nuevo hogar, consolador y reparador, sin menoscabo de la herida siempre abierta del dolor padecido.
A pesar de todo, gracias a la identidad judía y la identificación con Israel, tierra y patria secular, les permitió de alguna manera cicatrizar y redimir, en términos existenciales, los dolores y las cicatrices y la orfandad rodeada de recuerdos y ternura. Reencontrarse a si mismos en la normalidad de su nueva vida en un país de lenguas y tradiciones extrañas, sencillo y amable, fue la precaria compensación a tanta desdicha y ausencias, que en Hil lo obligó a encerrarse en sí mismo y a Alexandra soportar una larga tristeza, que la acompaño siempre.
La autora Jeannette Grunhaus de Gelman, amiga de muchos años, de alguna manera con este libro sella un pacto definitivo con la familia sacrificada y sus padres y crea un legado para sus propios descendientes. Este es un libro bien escrito, veraz y honesto, que nos ha interesado y conmovido. Este es un libro escrito sin odio, sin rencores pero sí con el dolor compartido con sus progenitores y ancestros, víctimas frecuentes del odio humano y la irracionalidad del fanatismo e igualmente de la ¨banalidad del mal¨ que encarna en seres comunes y corrientes convertidos en verdugos de sus propios semejantes, que siendo víctimas no dejan de ser seres humano y la lección extraordinaria que en este libro se recoge de cómo un pueblo y en este caso Hil y Alexandra logran que al final siempre triunfe la vida.






martes, 19 de febrero de 2019

La política como guerra, la guerra como política


Opinando, nadie es inocente, lo sabía descartes: Mi verdad/tú verdad/la verdadera. De allí la importancia de la discusión y la crítica en libertad.
Digo esto, porqué en estos tiempos difíciles y turbulentos, de propaganda y mentiras, muchos se pretenden "puros" sin militancia política e ideológica y cuyos juicios son definitivos e inapelables.
Estamos en "guerra". Desde hace 20 años lo estamos. Prisioneros del discurso del odio y sometidos a la verdad totalitaria única más grave que la propia ruina moral y material padecida.
Hoy, estamos a un paso de nuestra liberación, sin vuelta atrás, si el diablo ayuda a salir de este infierno, bienvenido el diablo. No simpatizo con Trump y creo que con ningún gobernante: pasado/presente/o futuro (me confieso ácrata en esta materia).
Pero en este momento: Trump/Duque/Bolsonaro y quién sea, son bienvenidos si colaboran con nuestra liberación, que es responsabilidad nuestra y llevamos 20 años intentándolo.
No se trata de invasión, que no deseo ni pido, sino de presión (todas las opciones están sobre la mesa) para que el usurpador se vaya y cese la dictadura castro/chavista.
El llamado "chavismo" sólo tiene derecho a participar como corriente política, en la transición democrática, siempre y cuando acepten las reglas de la democracia y sin menoscabo de la aplicación de la justicia a quién corresponda.
No comparto la visión catastrofista y apocalíptica del futuro, ni Vietnam ni Siria, ni otra cuba (la historia, tiempo y lugar siempre son únicos y particulares). Cada tiempo tiene su novedad y su afán, pero hoy es tiempo de liberación, con el que quiera ayudar.
Si Roosevelt/Churchill/y Stalin se aliaron para derrotar el nazi-fascismo, junto a De Gaulle y las resistencias internas de cada país, hoy también nosotros buscamos aliados, internos y externos, para vencer la dictadura y su proyecto hegemónico totalitario.
Cuando hablamos de "guerra" es porqué Chávez así lo quiso y sus partidarios lo asumieron, en el lenguaje y la acción: la política como guerra hoy convertida en guerra como política. Cada quién recoge lo que siembra.

martes, 12 de febrero de 2019

IMAGO MUNDI


Cada cultura, cada época, cada sociedad y casi me atrevo a decir que cada individuo, tiene una imagen del mundo particular, en donde los prejuicios, la tradición y las creencias juegan un papel determinante y se refleja en el lenguaje y las conductas. Es lo que ha sucedido con las palabras DERECHA/IZQUIERDA que tienen un fuerte componente arcaico mágico-religioso. “El simbolismo dualista es evidente en todas las prácticas mágico-religiosas. Sin embargo, los contrarios coexisten en todos los individuos"(Mircea Eliade). Son oposiciones-complementarias, no se entiende el bien sin el mal; ni lo bello sin lo feo ni la verdad sin la mentira. De acuerdo con esto es imposible ser de “izquierdas o derechas" sin una categorización previa de carácter histórico y es lo que ha sucedido.
A partir de la revolución francesa, el hecho fortuito que los partidarios del rey se ubicaran a la derecha del hemiciclo en el parlamento y a la izquierda la burguesía(?)revolucionaria que pregonaba un cambio de régimen se sacralizó el concepto de malos (derecha) y buenos (izquierda). El marxismo lo asume y convierte en dogma ideológico y político y en un chantaje permanente para quién se atreva a diferenciarse y desafiarlos. Persiste la manipulación, pero es insostenible racionalmente, Rusia de Stalin; China de Mao, Pol Pot camboyano, Cuba castrista es la evidencia.
Todos estos regímenes comunistas fueron y son satrapías-totalitarias, genocidas y verdaderas "congeladoras-de-la-historia". Su éxito, lingüístico y psicológico, fue el complejo de sus adversarios, en aceptar tácitamente la premisa de que oponerse al comunismo los convertía en "derecha". Afortunadamente se está despertando de este chantaje político e ideológico al constatarse en los hechos que el verdadero progreso y modernidad es todo lo contrario al comunismo. Se impone el pensamiento libre y la sociedad plural; una economía abierta; una personalización creciente del individuo y la doctrina universal de los DERECHOS HUMANOS.
La verdadera reacción terminó representada en quienes llamándose de"izquierdas"pretendieron y pretenden establecer sociedades cerradas, autoritarias y de pensamiento único. REVOLUCIONES REACCIONARIAS las he llamado, como la cubana y su calco, la venezolana, igual que la anacrónica revolución iraní, de clérigos medievales.
Confió que en el siglo 21 pongamos las cosas en su sitio y que las diferencias políticas se diriman en el plano del verdadero progreso, que no es otro que la sociedad del conocimiento al servicio de una creciente libertad sobre la base de la dignidad humana y un mundo-fraterno.

miércoles, 6 de febrero de 2019

La revolución armada y la guerra negada


Desde 1992(4F) se hizo visible un proyecto de poder del partido militar (siempre presente en la historia venezolana) y la política y el gobierno, hasta hoy, es ejercida con la psicología y la lógica de la guerra.
Todo comenzó con un golpe de estado frustrado (derrota táctica) pero que abrió la vía al triunfo electoral de 1998 y la militarización del gobierno, del estado y la sociedad.
Otro golpe de estado frustrado, en el 2002, hizo entender a Chávez y su grupo, que había que terminar de controlar el aparato militar para garantizar la permanencia en el poder, y es la tarea encomendada a los cubanos con su larga experiencia de dictadura longeva.
Con los cubanos, el régimen venezolano es conducido inexorablemente a un escenario de guerra fría global, rusos y chinos incluidos y el involucramiento de casi todos los factores de la crisis del Medio Oriente, además del terrorismo y el narcotráfico.
Mención aparte es el apoyo abierto y público, a la guerrilla colombiana FARC-ELN y facilitar territorio y recursos a la misma y a todos sus “negocios".
Chávez y el régimen y después Maduro, para permanecer en el poder, se asumieron en la lógica de la guerra global entre potencias (la tercera guerra mundial en proceso que denunciara el Papa Francisco)
De acuerdo con lo dicho hasta aquí, eso explica el fracaso relativo interno por derrotar al régimen y que nos trae directamente a la actual coyuntura de desenlace, en donde el peso internacional es determinante, sin descartar ninguna opción.
El régimen está condenado por su propio fracaso y corrupción, pero si no ayuda a una solución política de salida democrática, su propia lógica de régimen militar involucrado en el conflicto global va a ser arropado y arrollado por este.
Los cubanos no tienen la fuerza para protegerlos y rusos y chinos no van a entrar en guerra por Venezuela, prefieren seguir comerciando. Estados Unidos, con Colombia y Brasil tienen fuerza y determinación para llegar al “último recurso".
El "último recurso “está allí para ser usado, no tengo la menor duda, pero se le está dando un tiempo a los militares venezolanos para que actúen y al propio régimen que negocie su “retiro".
Cuando la política se asume con la lógica de la guerra, la guerra siempre es una posibilidad. Hasta ahora esto había beneficiado al régimen (una revolución pacífica pero armada amenazaban) pero hoy la guerra amenaza al régimen y si no lo entienden a tiempo, sufrirán las consecuencias.

lunes, 4 de febrero de 2019

Épica Civil


Allí estuvimos y estamos, tenemos 20 años en calles y plazas de Venezuela y el mundo, junto a millones de compatriotas, desarrollando el FORO DEMOCRÁTICO. Una voluntad inquebrantable de un mejor país, vencer la barbarie, recuperar la democracia y sus instituciones. Un país en libertad y una sociedad en desarrollo y progreso. En convivencia y pacífico. Nuestra meta es el siglo 21 y sus desafíos, desde la sociedad del conocimiento. Que cada venezolano tenga las mismas oportunidades y su éxito sea el resultado de su educación y preparación, de su talento y esfuerzo. Un país solidario, plural y abierto al mundo, de propietarios y emprendedores. Nos convoca el futuro, a reconocernos y reconstruir esta hermosa patria. Cada uno vale por si mismo y entre todos velaremos por todos. Sin caudillos, usurpadores del poder y sin camarillas, que se apropian y benefician de los recursos públicos. Sin mesianismos engañosos y manipuladores. Sin populismos de limosnas y mendigos. Abrirnos al futuro desde la libertad-responsable y el estudio y el pensamiento creador. Superar nuestra orfandad psíquica, que sólo nutre el rencor y el odio y crear una nueva consciencia histórica que nos permita superar la minoridad histórica de prisioneros del pasado con su anacrónico culto necrofílico de "héroes y tumbas". Todos podemos y debemos ser protagonistas de nuestra propia historia, personal y colectiva. La identidad es un ir-siendo, afirmativo, positivo. Merecer el maravilloso país que tenemos, pero no como fantasía e ilusión, sino haciéndolo, como oportunidad y desafío, desde la cultura y el esfuerzo. Se inicia un nuevo ciclo democrático auspicioso, pero hay que evitar los errores del pasado. Patria es pasado y presente, pero su verdadero tiempo es el futuro y a nosotros nos toca aprender a ser "contemporáneos del futuro". Los peores tiempos podemos convertirlos en los mejores tiempos.

viernes, 1 de febrero de 2019

Lecciones de la Historia


Nadie puede racionalmente anticipar "hechos y acontecimientos" de allí que el conocimiento y la comprensión histórica es retrospectiva o a posteriori (es como un espejo retrovisor en donde casi siempre ponemos nuestra imagen y manera de pensar). El ser humano es imprevisible en sus acciones y reacciones, de allí el "papel" de la libertad, el azar, el destino y la "NECESIDAD". Todo viene al caso con lo que está sucediendo en Venezuela. Hace un mes GUAIDÓ no existía políticamente, era uno más de los diputados jóvenes de oposición, el azar o el destino lo ubicó en la presidencia del Parlamento, gracias a un convencional pacto político y las circunstancias y la NECESIDAD le otorgó el vital papel protagónico de liderizar la oposición y la transición a la DEMOCRACIA. Aprovechemos esta severa crisis de 20 años para el aprendizaje como pueblo, nada de mesianismos ni providencialismos, aterricemos en la realidad con la inteligencia necesaria para reconstruirnos como país desde el esfuerzo y el talento, sin rencores ni odios y aprendamos a mirar hacia adelante con consciencia colectiva de libertad, democracia y prosperidad, con un Estado de Derecho y respeto absoluto de los Derechos Humanos, en un mundo globalizado, cuyo norte debe ser la convivencia humana y la paz.

Un nuevo ciclo histórico


Un nuevo ciclo histórico está por comenzar, confío que sea democrático y de reconciliación y reconstrucción nacional. La"revolución-reaccionaria" (1992-4F/1998-2018) destruyó una economía y desarticuló una sociedad que con altibajos en el siglo XX y con la palanca de la economía petrolera se había convertido en un referente de progreso y democracia a nivel latinoamericano. Hoy sabemos por dura y trágica experiencia de 20 años que la única revolución tolerable es la de la DEMOCRACIA y su institucionalidad y la vigencia absoluta de los DERECHOS HUMANOS. Terminada la tiranía, el país tiene que ser convocado a la convivencia de una sociedad abierta y pluralista, de una economía productiva sustentada en la educación,el talento,la probidad y el esfuerzo. Una República de ciudadanos e instituciones, cuyo grado de libertad está en relación directa con la responsabilidad exigible. Un joven dirigente, en nombre de la legitima voluntad popular, expresada en el 2015, a través de la ASAMBLEA NACIONAL le ha tocado, por azar o destino, simbolizar la transición y para ello su mejor acompañamiento es la NACIÓN del talento para atender bien a la NACIÓN de los necesitados y las necesidades. Es la hora del realismo político; de la gobernabilidad inteligente; de la tecno/política y sobre todo de la honradez y la superación cierta del mesianismo/populista y la arrogancia sectaria e ideológica y el fin de la impunidad. Venezuela abierta al mundo, democrática y prospera. Un nuevo ciclo comienza y no podemos equivocarnos, si aprendemos a ser "contemporáneos del futuro".

El camino de Buda


El MISTERIO acompaña la condición humana y ello da lugar a la búsqueda de lo SAGRADO como explicación posible, no otra cosa son las creencias y religiones. Sentido, origen y fin de la vida y el gran misterio de la muerte. Usualmente lo religioso se vive como inercia y costumbre,especialmente en la época moderna y pos-moderna: secularizada, relativista y hedonista, con un inmenso YO-NARCISISTA que ha asumido la "muerte de Dios" y el "silencio de Dios" como un ateísmo real que no excluye una religiosidad de culto y ritual. La humanidad actual tiene diversos estadios de desarrollo social, en la cultura urbana proliferan creencias de todo tipo y la superstición sigue muy presente en todo el mundo. Al final, cada individuo,asume el misterio y lo religioso desde su identidad cultural y contexto socio-histórico pero la prueba existencial definitiva es cuando empezamos a transitar el CAMINO DEL BUDA: vejez/enfermedad y muerte.

Vamos bien... pero...


Enero concluye con un"proceso"en curso, con una oposición crecida y un régimen en "recule" pero todavía no derrotado y este es el punto importante, en Febrero, no perder la iniciativa política, con la Asamblea Nacional y Guaidó al frente. Agotándose rápidamente las presiones internacionales en términos económicos y diplomáticos, el régimen ganando tiempo,se fortalece. La institución armada es una incógnita, 20 años de control político, ha hecho su efecto, además de los muchos"negocios"presentes.
El "quiebre" no termina de producirse en la misma medida que en la oposición, a pesar de la aparente unidad, hay diversas agendas particulares presentes: desde los que buscan un entendimiento sin descartar co-habitación hasta los extremistas que siguen buscando su Pinochet. La ciudadanía y la población en general quiere un cambio"urgente" con impacto positivo en su situación económica, servicios y calidad de vida y las clases medias están dispuestas a seguir apoyando el cambio, con manifestaciones importantes de"calle"(ej.23 de Enero). La ley de amnistía y la ayuda humanitaria fueron necesarias y oportunas pero con el tiempo si no se concretan pierden su eficacia igual el discurso de Guaidó, su novedad y frescura, sin un cese del régimen, va a ir perdiendo impacto y credibilidad. El Proyecto-País pertinente y necesario y para mi gusto, equilibrado e inclusivo, pero para implementarlo es necesario ser gobierno-efectivo-ya. Enero para la oposición merece el VAMOS BIEN pero ya en Febrero exige acelerar el balance del poder a favor de la misma en términos "fácticos", la elocuencia de los hechos y es lo que vuelve "peligroso" este mes, el tiempo de las crisis es largo pero el tiempo del "desenlace" no. Hasta ahora el régimen se ha debilitado de manera evidente un ejemplo es que no puede poner preso a Guaidó, no se atreven y Maduro, se debate entre un discurso agresivo y plañidero al mismo tiempo, con imágenes militares de "fuerza" que no convencen a nadie. Si no hay pronto una "decisión" militar interna de apoyo político al cambio pasamos a depender de factores de fuerza externos, a veces inevitables, pero que termina siendo la peor solución. En lo personal abogo por una solución política y electoral, pero sobre la base del fin del régimen y del gobierno de Maduro y garantías plenas de gobernabilidad y democracia y vigencia absoluta de los DERECHOS HUMANOS (cese de censura y represión; libertad presos políticos,etc).