martes, 10 de febrero de 2026

UN SHERIFF EN WASHINGTON AÑO I

 Donald Trump cumplió un año de su segundo mandato como presidente. Como era previsible, se presentó desde el primer momento con mucho ruido, muchas cámaras, agresivo y prepotente.

En este primer año, ha invocado 9 leyes de "emergencia nacional" para acrecentar sus poderes personales y los ha aprovechado al máximo. Ha acometido, con su política inmigratoria, una verdadera "limpieza étnica" con dos poderosos instrumentos policiales represivos: la Border Patrol (policía de fronteras) y la recién creada ICE, cuya novedad es actuar encapuchados y con mucha agresividad. Algunos opinan —yo también— que ICE es una versión trumpiana de la Gestapo hitleriana.

Sin ningún rubor, anunció que Canadá y Groenlandia deberían ser parte de Estados Unidos; ahora parece que quiere agregar a Venezuela "de facto". Desarrolló una política de aranceles, obviando al Congreso, que envenenó las relaciones comerciales con muchos países y obligó a algunos a mirar hacia China y perder confianza en los Estados Unidos.

En política exterior, parece aceptar el hecho de que el mundo es tripolar, con China y Rusia, sin renunciar a la primacía global de Estados Unidos. En Medio Oriente mantuvo el tradicional apoyo a Israel y consolidó sus alianzas con las monarquías sunitas del Golfo, en particular Arabia Saudita, y parece que va a lograr convertir a Gaza en un balneario de lujo.

En Ucrania no le ha ido nada bien; al contrario, la guerra continúa y Trump se ha enajenado la cercanía política con los europeos. En noviembre del 2025, publicó la nueva doctrina de Seguridad Nacional: actualiza la doctrina Monroe de 1823 y se reserva para Estados Unidos la hegemonía en todo el continente americano. Ha actuado en consecuencia en el Caribe con una poderosa flota, y reafirma el control de Panamá y el Canal.

Interviene militarmente en Venezuela y establece de "hecho" un protectorado, con control total sobre el petróleo, el oro, etc. Hecho repudiable, pero que ha contentado a la mayoría de los venezolanos porque nos restituye un horizonte de oportunidades para recuperar el país en todos los aspectos, destacando la democracia y la prosperidad; proceso en curso y que confiemos que termine bien.

Trump es un personaje polémico —a mí no me simpatiza en absoluto—, acostumbrado al escándalo, y hoy uno grande lo amenaza: los archivos Epstein. Su popularidad ha bajado a un 40%, lo que amenaza con que pueda perder las elecciones de medio término en noviembre de este año. De ser así, pueden iniciar un juicio de destitución o, por lo menos, limitar fuertemente su autoritarismo.

Como sea, en un año de su mandato, la economía del país no está bien: hay un proceso moderado inflacionario, la deuda pública aumentó, el dólar se debilita, los Estados Unidos de Trump están bastante desprestigiados y la conflictividad interna en aumento. Mientras, Donaldo I se compara con Washington y Lincoln y, como buen megalómano-narcisista, no ve la realidad como es, sino como él piensa que es; pero no ha perdido el sentido de los negocios y su fortuna personal y familiar se ha multiplicado.

Ángel Lombardi

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