En nuestra historia republicana tres han sido los acontecimientos
decisivos y definitorios de nuestra andadura e identidad como nación;
El primero, la emancipación y sus secuelas de violencia y conflictos
que marcó a fuego todo el siglo 19. El segundo, el azar del
petróleo, que nos colocó en la geo-política del mundo y lo más
importante, creó las bases materiales para un "empujón"
definitivo hacia la modernidad del siglo 20 y que permitió los
cambios económicos, sociales y políticos que le abrieron paso a la
democracia en Venezuela. La mayoría de los venezolanos del siglo 20
y de este comienzo del siglo 21 no terminan de entender la
importancia y el impacto del petróleo y la democracia en nuestras
vidas, mentalidades y cultura. Un siglo largo de expectativas y
logros pero también de conflictos y frustraciones. La sociedad
venezolana y el gobierno de la época ni esperaban ni estaban
preparados para explotar y administrar el petróleo. Esta fue la
primera dificultad y que propició el abuso consentido por nuestras
autoridades, de las multinacionales del petróleo. Pero tampoco
nuestras élites intelectuales entendieron la realidad petrolera y el
petróleo terminó siendo "el malo de la película" el
"excremento del diablo" cuando en realidad, gracias al
petroleo, pudimos progresar como nunca lo habíamos hecho antes. La
ignorancia e irresponsabilidad de nuestros gobiernos se la
trasladamos al petróleo. Sólo en 1943 se promulgó la primera ley
petrolera que empezaba a proteger los intereses nacionales y que a
partir de allí se desarrolló una política pública que desembocó
en una elite petrolera competente para manejar nuestra principal
industria. En esta linea, se ubica la creación de la Escuela de
Petroleo, en 1952, en la UNIVERSIDAD DEL ZULIA (LUZ). Igualmente hubo
compatriotas ilustrados, como Arturo Uslar Pietri y Juan Pablo Perez
Alfonso y otros que discutían y proponían ideas para un mejor
manejo de la industria petrolera y la administración de sus
recursos. En la creación de la OPEP, Perez Alfonso y el gobierno de
Betancourt fueron factores importantes, hasta que se llegó
la nacionalización, creación de las empresas nacionales y
posteriormente PDVSA; pero igual que hay una historia del petróleo
en si mismo, desde el punto de vista técnico y económico, nuestras
transformaciones sociales, políticas y culturales con su impacto en
nuestra mentalidad usos y costumbres, no pueden entenderse sin la
renta petrolera. Igualmente nuestros malos hábitos sociales de
"nuevos ricos" rupestres y básicos "del ‘ta barato
dame dos" "Sauditismo y Mayamerismo" fue la fórmula
cómoda y fácil para auto-identificarnos, en un ejercicio cínico de
ciudadanía irresponsable. Lo más perverso de la economía rentista
petrolera, además del consumismo despilfarrador y "botarate"
fue la exponencial corrupción que carcomió al sector público y en
parte al privado y la degeneración política del clientelismo y del
populismo.
El costo a pagar de nuestros errores ha sido alto, 40 años de una
crisis prolongada y que nos condujo a este abismo de destrucción y
dictadura. 100 años después estamos aturdidos y confundidos y el
petróleo vuelve a ser nuestra "tabla de salvación". Se
nos presenta como una segunda oportunidad histórica, pero los
tiempos han cambiado, estamos en el siglo 21 y nuestra sociedad es
otra. La gran pregunta es: habremos aprendido algo de este siglo
petrolero.
Se inicia con el Barroso, el 14 de diciembre de 1922, en Cabimas,
estado Zulia, aunque la explotación petrolera realmente había
comenzado a finales del siglo 19, de manera muy modesta y local y
solo a partir del Zumaque en Mene Grande, estado Zulia, el 15 de
abril de 1914, su impacto en nuestra economía empezó a dejarse
sentir y ya en 1922, se convirtió en nuestro principal producto de
exportación y eje esencial de nuestra economía.
Siempre que se habla de petroleo, se olvida a sus trabajadores,
el rostro anónimo del pueblo.
Fueron miles, quienes con su
esfuerzo y dedicación apuntalaron la base petrolera de nuestra
economía y esa fue la intención de Miguel Angel Campos al publicar:
LOS ROSTROS DEL ZUMAQUE,
publicación de donde tomo la
fotografía y la información. (los dos trabajadores son miembros de
la cuadrilla y equipo de perforación del ZUMAQUE 1, fotografía
tomada por
John A.Stokes). Otro aspecto que se tiende a pasar
por alto es el movimiento obrero organizado que se convirtió en
elemento de concientización y movilización sindical y política y
que sirvió de base social clave en la formación del Partido
Comunista y del Partido Acción Democrática
(PCV y AD). Otra
experiencia vinculada al petróleo son los campamentos y campos
petroleros expresión urbanística de las llamadas economías de
enclave. Era otro país. Quién vivió esa experiencia, como es mi
caso, vivía en dos realidades en paralelo, aunque como niño, sólo
llegué a cobrar conciencia de ello, después.
Todo trabajador
venezolano tenia como su mejor expectativa ser empleado petrolero y
vivir en un campo petrolero. En el siglo 20 el petróleo nos hizo y
deshizo y todavía seguimos preguntándonos
¿que pasó?.
Ángel Lombardi