lunes, 3 de junio de 2024

LEY Y DINERO UNA ILUSIÓN DE IGUALDAD

 

La Contemporaneidad, por lo menos en el llamado OCCIDENTE, se inaugura política e historiográficamente con el Parlamentarismo Inglés, República Norteamericana y la Revolución Francesa; en esta última, aparecen de manera orgánica e integradas las palabras-símbolos que resumen y expresan lo que pudiéramos llamar el ideario, la doctrina y el programa político de los tres grandes movimientos del siglo 18 y 19; también podemos identificarlos como el ESPÍRITU DE LA ÉPOCA o ideas dominantes para el progreso humano civilizatorio universal. Me refiero a los tres principios supremos de: LIBERTAD- IGUALDAD- FRATERNIDAD y la DECLARACIÓN DE LOS DERECHOS DEL HOMBRE Y EL CIUDADANO.

En los últimos dos siglos, todas las ideologías, doctrinas y programas políticos de una u otra manera parten de estas pocas palabras. Así que no venga nadie a decir que las palabras no tienen importancia, con ellas nombramos, identificamos y tratamos de comunicarnos. El mundo-real que abarcamos no es más que el que nos permite nuestro lenguaje y cultura.

Regresemos al tema, apenas me referiré al de la IGUALDAD y al título de esta breve nota. Es principio común, en casi todos los sistemas políticos y jurídicos de cada país, el enunciado o declaración, TODOS SOMOS IGUALES ANTE LA LEY. No es difícil demostrar de manera práctica y empírica como en la realidad-real esto no funciona así, casi siempre la "razón" de las partes, no se dirime en el plano de la equidad y la justicia sino del dinero y las influencias y del poder de turno, que en el fondo siempre tiene que ver con dinero. Casi siempre (iba a decir SIEMPRE) “gana" el que tiene más dinero, poder e influencias.

El otro aspecto de la presunta IGUALDAD en nuestras sociedades, no importa el sistema político que proclamen, es la ilusión que TODOS pueden ser ricos y felices, si trabajan duro, se esfuerzan y perseveran y se preparan. Para desmentir esto basta ver la realidad-real, mirar en nuestro entorno y constatar que los del dinero y poder son muy poquitos y la inmensa y abrumadora mayoría vive entre la pobreza extrema y la sobrevivencia y la pobreza mitigada o las llamadas clases medias-bajas o las más prosperas clases medias-medias y medias-altas que basta una crisis económica para dejar de serlo. Y esto debemos saberlo, mejor que nadie los venezolanos de este último cuarto de siglo. Los "nuevos ricos" gracias al poder político, las desaparecidas clases medias, y el empobrecimiento generalizado. Y para ir terminando, el DINERO como ilusión consumista, un consumo desaforado, irracional y para la mayoría, por encima de sus posibilidades reales. Y esto ocurre en todas las sociedades, en las más miserables y en las más opulentas y en estas últimas el fenómeno se multiplica. La mayoría de las personas atrapadas entre la publicidad, inventando necesidades, modas y marcas, el crédito usurero que te esclaviza de por vida como deudor y la propia fantasía y vanidad de cada uno. Algo ha avanzado la humanidad en libertad e igualdad, no tanto como creemos y en fraternidad nada o casi nada. La violencia, las discordias y las guerras siguen reflejando nuestra naturaleza instintiva y depredadora, a pesar de nuestras retóricas idealizadoras y a veces casi místicas. El problema son los SISTEMAS se acostumbra decir y entramos en la estéril discusión de los fanáticos, izquierda-derecha capitalismo-socialismo liberalismo-comunismo libre mercado - estatismo etc. Pero siempre olvidamos lo esencial, los SISTEMAS somos nosotros, cada uno, en cada país, en cada contexto, circunstancias y épocas. Allí es donde nuestro compromiso con la libertad y la democracia cobra sentido, para seguir avanzando con mayores niveles de libertad y derechos humanos y aminorar las desigualdades gracias al desarrollo económico, políticas públicas redistributivas, evitando demagogia y populismos y a nivel judicial, despartidizarlo, castigar la corrupción y ser más exigente y selectivo en la selección de los jueces. Luchar por la libertad y la democracia vale la pena.

 

sábado, 18 de mayo de 2024

LA UNIDAD GANA

En ella nadie sobra y todos hacen falta, inclusive candidaturas actuales, sin ninguna posibilidad real, pueden incorporarse, serán bienvenidos. Igual sectores que alguna vez pensaron de buena fe que Hugo Chávez y Nicolas Maduro eran una solución para Venezuela. Creo que hoy todos los venezolanos sabemos, un cuarto de siglo transcurrido, que el llamado "socialismo del siglo 21", frase acuñada por el sociólogo alemán residenciado en México, Hans Dieterich, y aquí asumida de manera oportunista, resultó en este desastre histórico y cultural. Que ni es socialista, porque el socialismo es democrático y si no lo es, toca llamarlo comunismo real, tipo cubano estructurado en la tradición soviética estalinista. Y en lo económico, ha sido tan incoherente y errático que no ha pasado de un capitalismo salvaje y corrupto. El mejor indicador es la ruina de la clase media y su emigración masiva, las miserias que llaman, salario, pensiones, bonos, misiones y el derrumbe de la calidad de vida y oportunidades, de varias generaciones.

Todo esto podemos empezar a cambiarlo en este 2024, una oportunidad histórica de cambio pacífico por vía electoral. La candidatura de Edmundo González Urrutia es producto del más puro azar, pero igualmente de la decisión política de personas y partidos que han ido haciendo una lectura correcta y realista de la actual coyuntura.

UNIDOS GANAMOS y ello nos obliga a no confundir los tiempos y los espacios. Todo tiene su tiempo y cada cosa tiene su momento. Este no es un tiempo de sectarismos ni exclusiones, ni tampoco de agendas personales ni partidistas, ni confundir el 2025, de elecciones parlamentarias, regionales y locales con las presidenciales del 2024; el perfil del candidato Edmundo González Urrutia es el más adecuado al momento político e histórico, nada mesiánico ni demagogo, un diplomático formado para negociar y conciliar, ojalá que esto se entienda en los diversos grupos de poder e influencias del régimen. El régimen está fracturado por la corrupción, nadie confía en nadie, para esos mismos sectores la mejor noticia es la candidatura unitaria de Edmundo González Urrutia, solo se necesita permitir un proceso electoral creíble, que la gente pueda ir a votar en santa paz y se respeten los resultados.

La gente está clara en lo que quiere y por quién va a votar y todo el país lo sabe, y especialmente el régimen que maneja la información más completa. La gente no quiere que este desastre siga. Cuando aguas mansas son represadas por mucho tiempo, se convierten en torrentes que se desbordan, inundan y destruyen. En la historia sobran ejemplos y en nuestra propia historia nacional. Es la hora de la sensatez política para construir un proceso de transición democrática.

Los extremistas de todos los sectores no quieren una transición, siguen en la tradición de nuestro pasado violento. Carujo contra Vargas. Una cúpula militar contra Rómulo Gallegos, nuestro primer presidente electo con el voto libre y universal de los ciudadanos.

Lo afirmativo venezolano se impone, como escribiera Augusto Mijares. En este 2024 tenemos una oportunidad única para intentar vencer esa terrible genética de la violencia, esa recurrente derrota de la civilización frente a la barbarie.



Ángel Lombardi





LA ZONA DE INTERÉS


 

 

En esta película está expresado el HORROR TOTALITARIO en el Siglo 20, identifica el horror nazi de los campos de exterminio de judíos, seis millones de víctimas y otros grupos como zingaros o gitanos, eslavos, homosexuales, opositores políticos y todo cuando era despreciado por el racismo y el fanatismo nazi.


Estas fueron las víctimas, de un macabro plan que llevó al holocausto en los campos de la muerte hitlerianos y fue ejecutado por gente común y corriente, que vive una vida apacible y burguesa; esposa, hijos, parientes, amigos y lo hacían sin escrúpulos morales, sin culpa y sin arrepentimiento, por OBEDIENCIA, según ellos.
Es decir que alguien puede ser torturador y asesino "por obediencia" este es el verdadero horror de la condición humana. Todos saben quién es quién, pero callamos, como hicieron los alemanes en general, empezando por la familia, amigos y vecinos.
Esta es la BANALIDAD DEL MAL que escribía Hanna Arendt, después de presenciar el juicio a Eichman, un asesino serial de miles de personas y cuya defensa se reduce, a repetir: “CUMPLIA ÓRDENES”.


En el ser humano, en todos nosotros, habitan ángeles y demonios y nuestra voluntad es quién decide, esa es nuestra consciencia y libertad, entre el bien y el mal.
El mal primero es subjetivo y después se objetiviza en hechos, pequeños o grandes, como en este caso del comandante nazi, cumpliendo con su deber, y lo hace tan bien que es ascendido.


El HORROR EN LA HISTORIA nace en nuestras alma y se manifiesta en las sociedades como fanatismo ideológico y de cualquier otro tipo. El horror del siglo 20, tuvo su cara más terrible en los sistemas totalitarios, en orden cronológico, comunista, fascista, nazista y en la brutalidad de todas las guerras, incluido el holocausto nuclear y el terrorismo de todo tipo, en particular en dictaduras y tiranías de cualquier signo.
La película nos interpela no solo en pasado sino en el presente y un presente cercano y familiar. Horror y cotidianidad conviven y la indiferencia y el silencio los alimentan.
Unos porque dicen "cumplir órdenes" y los otros, porqué decimos "que no es asunto mío"
"yo no me meto en problemas".

jueves, 2 de mayo de 2024

A EDMUNDO GONZÁLEZ URRUTIA LO LLAMAN CUCHO

 

Con el debido respeto y permiso, quiero referirme a la breve semblanza de Edmundo Gonzalez Urrutia. Un venezolano decente, profesional, dedicado a su trabajo y familia. Un venezolano de nuestra época como la mayoría de nosotros. De origen social modesto, de la provincia, educado en el excelente sistema educativo público que teníamos y con las oportunidades propias de un país petrolero próspero. Un país con problemas, pero avanzando. Hoy el azar, lo coloca en la difícil y exigente responsabilidad de ser candidato presidencial, con opción real de triunfo, de un amplio movimiento político y electoral, unitario y plural, en una coyuntura sumamente difícil y compleja, superar un cuarto de siglo, de autoritarismo hegemónico y una crisis calificada de CRISIS HUMANITARIA que la mayoría padece y conoce en su propia piel, familia y hogar. La coyuntura electoral 2024 nos plantea un gran desafío y una gran oportunidad, de entendernos en una negociación seria, honesta, responsable, lo que se ha dado en llamar: una transición a la democracia, civil y civilizada y con mucho realismo político o la tradicional confrontación fratricida, que no solo no resuelve nada, sino que lo agrava y prolonga todo. En este contexto es que Cucho resulta útil, su bonhomía, calidad humana, sencillez, preparación, experiencia política y diplomática lo dibujan como poseedor de las características y cualidades necesarias para una transición que exige mucha paciencia, evitar apresuramientos y radicalismos estériles.

Venezuela vuelve a vivir coyunturas parecidas en tiempos diferentes. José Maria Vargas quizás tuvo la desgracia de vivir una época muy marcada por la violencia rural y gamonal, de caudillos y caudillitos que se habían repartido el país, incluida la presidencia. Mucho tiempo después y en circunstancias muy diversas, la malograda presidencia del Maestro Rómulo Gallegos. Nuestro país había cambiado y era otro, pero las rémoras y atavismos del pasado, todavía pesaban demasiado, como quedó demostrado.

Hoy también el país es otro y estamos en el siglo 21, la gran interrogante es si hemos aprendido lo suficiente para ayudar a abrir un camino al futuro en libertad y democracia y en un proceso electoral pacifico e inclusivo. En este sentido Cucho, a nivel simbólico y político real, representa una oportunidad. Es refrescante verlo, humilde y sensato y centrado. Lejos de la demagogia y el populismo, de la rabia y odio excluyente, del engaño y la simulación vista como habilidad política. Su papel es de equilibrio y reconciliación, de fortalecimiento y respeto institucional, de separación real de los poderes, de combate a la corrupción. No es un vengador, tampoco un mesías, ni un libertador, ni un iluminado ni nada que confunda, ilusione o engañe. Tenemos como pueblo, que educarnos y cambiar. Entendiendo como pueblo a todos los sectores de la sociedad.