miércoles, 5 de octubre de 2022

Venezuela y sus Repúblicas

 

El libro “Venezuela y sus repúblicas” es un aporte importante para la necesaria comprensión de nuestro proceso republicano. Mucho más complejo de lo que usualmente se enseña y se repite.

Su autor, Diego Bautista Urbaneja, nos propone una revisión cronológica bastante novedosa y a mi juicio, pertinente, de nuestro proceso histórico y una metodología que permite entender la organicidad y continuidad de estos dos siglos republicanos.


El autor asume la tesis de las CINCO REPÚBLICAS post-independencia y sus respectivos procesos de transición.


Primera República 1830-1858
Transición 1858-1870
Segunda República 1870-1899
Transición 1899-1908
Tercera República 1909-1945
Transición 1945-1958
Cuarta República1958-1989
Transición 1989-1999
Quinta República 1999-2013
Transición 2013........?


De acuerdo a esta cronología el señor Maduro está "en tránsito" y si nos atenemos a la duración de las "transiciones" estas giran en torno a una década aproximadamente.
Otro aporte de este libro es el criterio para abordar cada período con las mismas categorías:
Ideología/Constitución/Política/Economía/Relaciones Sociales/Contexto Internacional.


Y al final nos damos cuenta que más allá del conflicto y las rupturas, hay una continuidad más allá de los cambios, magnificados por la retórica negacionistas de cada gobierno con respecto al gobierno anterior.
El autor termina con una nota de confianza en cuanto a la existencia de fuerzas sociales,económicas,
intelectuales y políticas para lograr el cambio democrático. No hay lugar para una nueva hegemonía política. El desafío de "reconstrucción" del país exige pluralidad y acuerdos y una revisión a fondo del papel rentista del petróleo en nuestra economía.
Un libro oportuno para esta coyuntura 2023-2024
Comprender nuestra historia y comprender nuestro momento histórico es vital para evitar errores y seguir avanzando y no confundir el pasado con el futuro, como ha ocurrido en estas últimas décadas.

Ángel Lombardi

jueves, 29 de septiembre de 2022

RETRO-PROGRESISMO

 

Salvador Paniker, escritor indo-catalán se atribuye haber inventado el término. Como concepto a desarrollar permite diversas posibilidades, en mi caso lo aplico a una izquierda tradicional en Latinoamérica que terminó mirando el futuro a través de un retrovisor. Se vive de un pasado interpretado desde una ideología del presente. El "culto a Bolivar" es un buen ejemplo, como factor de legitimación del poderoso de turno, llámese Paez, Guzmán Blanco, Castro, Gomez, Chavez. Las ideas de Bolívar, propias del siglo 18/19 "trasladadas" a los respectivos presentes de cada uno en sus ejercicios del poder. Una manipulación del pensamiento del Libertador ajustado o aplicado a conveniencia. En el caso del "chavismo" se inventa un Bolivar anti-imperialista que nunca existió. Al contrario, Bolivar todo el tiempo elogia a Inglaterra y constantemente solicita su ayuda, y la obtiene y abre los territorios recién emancipados a las finanzas y al comercio inglés, con todas las garantías y ventajas necesarias y algo parecido hace con los Estados Unidos que para aquellos años era un modelo bastante imitado aunque su importancia e influencia era bastante menor a la alcanzada mucho tiempo después. Con Bolívar, agregan a Zamora, caudillo rural, propietario de esclavos, como el propio Bolívar y ambos connotados terratenientes. Cuando se decreta la abolición de la esclavitud en 1854 Zamora como todos los propietarios exigieron indemnización monetaria y cobraron hasta el último centavo. Simón Rodríguez se agregó a la trinidad originaria como un referente de prestigio pero en absoluto se asumió en serio las ideas libertarias y liberales de este personaje. Cubierto el ritual "retro" de la historia nacional, el "chavismo" asume otro engendro "retro" más reciente como lo es el "castro-comunismo" cubano, congelado en la guerra fría del siglo pasado y condenando a los cubanos a un gulag insular, de miseria y represión. Hasta un anti-héroe llamado Maisanta fue incorporado en su momento, un merodeador de fincas y robador de caballos, según el historiador Manuel Caballero. Este tipo de ideologías retrogradas y anacrónicas se tienden a presentar como novedad y se auto rotulan de izquierda, para proponerse como oferta política atractiva para nuestras sociedades invertebradas y fragmentadas entre diversos estratos sociales amalgamados sobre abismales desigualdades y cargas emocionales negativas, sustentadas en fuertes resabios ancestrales de recelo, rencor y frustración. Así configurado este retro-progresismo, se agrega el ingrediente demagógico-populista y el mesiánico "culto a la personalidad". Cualquier venezolano lo sabe y lo hemos padecido en estas últimas dos décadas de este tiempo nuestro de ennegrecido presente y achicamiento nacional empezando con la raquitización de la economía, empobrecimiento general, criminal desnutrición y la debacle demográfica de casi ocho millones de venezolanos emigrados. Este es el resultado de las ideologías "retro" en nuestro continente. Cuba, Nicaragua y Venezuela son el ejemplo.

 

Ángel Lombardi

miércoles, 14 de septiembre de 2022

"ALGÚN DIA SEREMOS CIUDADANOS"

 

Con esta frase termina Luis Castro Leiva un extenso ensayo sobre nuestra contemporaneidad política (El dilema octubrista 1945-1987). Reflexionar sobre la República que hemos sido desde 1811 siempre es necesario. La convocatoria "ilustrada" a nuestra sociedad de aquella época fue a conquistar la "libertad y la igualdad"; era el "espíritu de la época" diría Hegel que se anunciaba en la tormentosa Revolución Francesa de 1789. El primer obstáculo a vencer era la propia realidad social y económica de nuestra gente, con tres siglos de herencia cultural y simbólica monárquica y católica y ello explica la reacción popular de rechazo y reticencia frente a la promesa de libertad, cuya realidad se reducía al odio a los "amos" y en particular a los propios "mantuanos" propietarios de tierras y esclavos así la libertad prometida, invitaba a liberarse del rey pero no de los "propietarios" y esto explica a Boves y la guerra civil que caracterizan los primeros años del proceso emancipador. Fundamos la República pero sin ciudadanos, queja y denuncia permanente de Simón Rodriguez. El siglo 19 naufraga en la discordia civil. Apenas en 1854 se decreta por ley el fin de la esclavitud pero sigue la explotación del "peonaje" en un país eminentemente rural. El Estado apenas era el poder de los caciques locales y la precaria administración capitalina. Asumimos la doctrina liberal para la economía pero nuestras estructuras sociales seguían siendo feudales. Una República liberal y moderna en el papel y en las proclamas pero con un sistema político precario y en permanente tensión en la lucha por el poder y la riqueza porque en nuestro país, el poder implica el control de las leyes y la riqueza. Gobernantes ricos y pueblo pobre y así ha seguido hasta nuestros días. Transcurrido el siglo 19 y parte del 20 y seguía sin aparecer el "ciudadano" a pesar de tanto repetir "moral y luces" en nuestras Repúblicas no prevalecía precisamente la virtud de la honradez. Por ello en el siglo 20 y después de los profundos cambios estructurales en lo económico y social que produjo el petroleo, surge el Proyecto Democrático con la bandera de la libertad y la igualdad renovados y la promesa de erradicar la corrupción. Convertirnos en un país moderno y decente con un sólido sistema político democrático y participativo y con el voto universal, otorgado por ley en 1947, la soberanía popular, al fin iba a permitirnos, con la educación y el progreso económico, la creación del "ciudadano" el tan anhelado modelo de conducta individual y colectiva, que actuando dentro de la ley, permitiría disfrutar a todos la tan ansiada libertad e igualdad, legal y de oportunidades. ¿Lo hemos logrado realmente?

 

Ángel Lombardi

LA TRANSICIÓN DEMOCRÁTICA NECESARIA

 

Dicho así es un concepto abstracto que hay que convertirlo en una posibilidad real y ello es tarea de la político y los políticos y las llamadas "élites" y de la propia gente convencida o que hay que convencer. Es un ejercicio de lucidez y realismo. En 23 años ni el régimen ha podido "eliminar" a la oposición ni esta ha logrado derrotar al régimen. De parte y parte se ha hecho de todo, el régimen autoritario ha utilizado a discreción el sistema de la "zanahoria y el garrote". A unos "negocios e impunidad" y al enemigo amenazas de todo tipo, terror judicial y policial, chantaje, prisión, exilio, represión, etc. Y la oposición o parte de ella lo ha intentado todo o casi todo: huelga ganadera, paro petrolero, golpe de estado, protestas de calle, la vía electoral, la abstención, el gobierno paralelo y hasta la ilusoria "invasión del imperio" pero también el diálogo y la negociación. Todo lo anterior indica que de parte y parte se ha puesto el máximo empeño en sacar del juego "al adversario-enemigo", mientras el país se arruina y la gente se va y los que se quedan no ven salida como cambiar esta agonía nacional o cómo encontrar una salida política. A veces lo complejo se resuelve en lo simple y se me ocurre pensar que la mejor solución es la electoral, volver al principio de la soberanía popular y ciudadana. Que la gente decida. Pero no hay confianza suficiente ni en el gobierno ni en el CNE y esto es vital. Si analizamos otras transiciones, como por ejemplo las de España y Chile, aparte de negociaciones públicas y secretas, las fuerzas armadas jugaron un papel decisivo en ambos casos, simplemente se apegaron a la Constitución y se declararon "neutrales" y garantes de los resultados electorales reales. No es fácil que suceda con el compromiso militante de las últimas cúpulas militares que ha tenido la institución, pero si estudiamos la evolución de las fuerzas armadas venezolanas en los últimos cien años estas pasaron de montoneras y peonadas de "chopo y machete" a oficiales de carrera y técnicos y profesionales. Unas fuerzas armadas profesionales de formación y convicción democrática progresiva. En 1936 apoyaron a López Contreras, oficial gomecista pero "leído e inteligente" frente al "otro Gómez" bárbaro, Eustoquio En 1945, apoyaron la llamada "revolución de Octubre, el sufragio universal en 1947 y 1948 las primeras elecciones populares para elegir a Romulo Gallegos, Igualmente en 1958 fueron decisivas para el cambio político que permitió el periodo más luminoso de la democracia en Venezuela y en 1998 garantizaron el triunfo de Chavez por la vía electoral y eso es lo que se quiere en esta coyuntura de cambio político por la vía electoral, un nuevo compromiso institucional de las fuerzas armadas con la democracia y el progreso del país y el bienestar de la gente. Nada más y nada menos. Volver a ser un país normal, de convivencia y discusión. Un país político de adversarios y no enemigos. El "chavismo es real" pero también la oposición es real. Me gustaría pensar que las fuerzas armadas entiendan que ellas forman parte del país-nacional y no del país parcializado y dividido. Que ellas nos deben representar a todos, garantizar la unidad de la Nación y su Soberanía y no otra cosa está dicho en la Constitución.

Ángel Lombardi