sábado, 18 de mayo de 2024

LA ZONA DE INTERÉS


 

 

En esta película está expresado el HORROR TOTALITARIO en el Siglo 20, identifica el horror nazi de los campos de exterminio de judíos, seis millones de víctimas y otros grupos como zingaros o gitanos, eslavos, homosexuales, opositores políticos y todo cuando era despreciado por el racismo y el fanatismo nazi.


Estas fueron las víctimas, de un macabro plan que llevó al holocausto en los campos de la muerte hitlerianos y fue ejecutado por gente común y corriente, que vive una vida apacible y burguesa; esposa, hijos, parientes, amigos y lo hacían sin escrúpulos morales, sin culpa y sin arrepentimiento, por OBEDIENCIA, según ellos.
Es decir que alguien puede ser torturador y asesino "por obediencia" este es el verdadero horror de la condición humana. Todos saben quién es quién, pero callamos, como hicieron los alemanes en general, empezando por la familia, amigos y vecinos.
Esta es la BANALIDAD DEL MAL que escribía Hanna Arendt, después de presenciar el juicio a Eichman, un asesino serial de miles de personas y cuya defensa se reduce, a repetir: “CUMPLIA ÓRDENES”.


En el ser humano, en todos nosotros, habitan ángeles y demonios y nuestra voluntad es quién decide, esa es nuestra consciencia y libertad, entre el bien y el mal.
El mal primero es subjetivo y después se objetiviza en hechos, pequeños o grandes, como en este caso del comandante nazi, cumpliendo con su deber, y lo hace tan bien que es ascendido.


El HORROR EN LA HISTORIA nace en nuestras alma y se manifiesta en las sociedades como fanatismo ideológico y de cualquier otro tipo. El horror del siglo 20, tuvo su cara más terrible en los sistemas totalitarios, en orden cronológico, comunista, fascista, nazista y en la brutalidad de todas las guerras, incluido el holocausto nuclear y el terrorismo de todo tipo, en particular en dictaduras y tiranías de cualquier signo.
La película nos interpela no solo en pasado sino en el presente y un presente cercano y familiar. Horror y cotidianidad conviven y la indiferencia y el silencio los alimentan.
Unos porque dicen "cumplir órdenes" y los otros, porqué decimos "que no es asunto mío"
"yo no me meto en problemas".

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