El país luce cansado y en vilo, la inmensa mayoría de los venezolanos, tanto en el sector oficialista como en la oposición así como en los llamados ni-ni, o como diría Jorge Eliecer Gaitán, el gran líder popular colombiano, el país nacional está exigiendo a gritos diálogo y entendimiento, sobre la base de un gran acuerdo nacional de gobernabilidad y de gobierno que posibilite a la sociedad retomar el rumbo del desarrollo, y ello no se logra si seguimos en esta carrera irracional de insultos y descalificaciones y mucho menos con la grosera entrega a Cuba, ni el absurdo armamentismo. Nunca más pertinente la lección de Mandela en Sudáfrica y la del presidente uruguayo, recientemente electo. Mujica, un consecuente militante de izquierda y con un profundo sentido común, llega a la presidencia con un lenguaje conciliador y una política inclusiva. Durante la campaña, le plantearon la posibilidad al llegar al poder de enjuiciar y encarcelar a los hombres de la dictadura y la respuesta fue diáfana. Negaba absolutamente la posibilidad de encarcelar a unos viejos que ya eran pasado. Lo importante es el futuro y el proyecto nacional, compartido y consensuado con todos los sectores. En contraste, en esta Venezuela surrealista, con 11 años en el gobierno, apenas ahora se les ocurre solicitar la extradición de Carlos Andrés Pérez para enjuiciarlo y encarcelarlo, un hombre de casi 85 años y severamente limitado en su salud.
El otro caso es el de Nelson Mandela, ya en el gobierno, los extremistas de su partido le plantearon la exclusión de los blancos y un posible apartheid político para los mismos. La respuesta del gran líder africano fue tajante: sin los blancos sudafricanos el país no tendría futuro y que tan sudafricanos eran los unos como los otros y que un gobierno que representaba a toda la nación no podía excluir a ningún sector.
Un país, una sociedad, una nación, una república, es diversa y compleja por definición y con múltiples intereses y que en algún momento inclusive son intereses antagónicos, pero en lo esencial, la política y el gobierno, tienen que participar de una visión compartida del país, que permita posibilitar un futuro común. No hay otra posibilidad para garantizar nuestro destino como pueblo que la reconciliación nacional, y de allí el acierto creativo de una pancarta desplegada en Caracas por el movimiento estudiantil que expresa de manera gráfica este sentimiento nacional de reconciliación: “Paz y Diálogo, Venceremos.”
El otro caso es el de Nelson Mandela, ya en el gobierno, los extremistas de su partido le plantearon la exclusión de los blancos y un posible apartheid político para los mismos. La respuesta del gran líder africano fue tajante: sin los blancos sudafricanos el país no tendría futuro y que tan sudafricanos eran los unos como los otros y que un gobierno que representaba a toda la nación no podía excluir a ningún sector.
Un país, una sociedad, una nación, una república, es diversa y compleja por definición y con múltiples intereses y que en algún momento inclusive son intereses antagónicos, pero en lo esencial, la política y el gobierno, tienen que participar de una visión compartida del país, que permita posibilitar un futuro común. No hay otra posibilidad para garantizar nuestro destino como pueblo que la reconciliación nacional, y de allí el acierto creativo de una pancarta desplegada en Caracas por el movimiento estudiantil que expresa de manera gráfica este sentimiento nacional de reconciliación: “Paz y Diálogo, Venceremos.”