Mostrando entradas con la etiqueta dignidad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta dignidad. Mostrar todas las entradas

sábado, 13 de marzo de 2010

El lenguaje de la dignidad

No conozco a Henry Falcón, gobernador de Lara e ignoro su futuro político, pero su carta al presidente destila libertad y dignidad (El Nuevo País, martes 23-02-2010). En un régimen de cómplices y aplaudicantes y en una sociedad enferma casi paralizada por el temor y el miedo, esta carta es oportuna y clara, respetuosa pero sin concesiones. El autor se declara de izquierda y en total identificación y apego a la Constitución. Su reclamo es directo: “La relación entre un jefe de estado y los gobernadores y alcaldes, no puede limitarse a la emisión de instrucciones u órdenes sin la mínima oportunidad de que podamos confrontar puntos de vista, analizar los pro y los contra de determinadas iniciativas y revisar o revocar decisiones, que luego de su ejecución, resultan dañinas o inconvenientes al interés de la región o del país”.
El jefe de estado no es un dios, ni un monarca absoluto, apenas un magistrado temporal obligado a rendir cuentas. En el mejor de los caso es un servidor público, a quien se le exige honestidad, competencia y responsabilidad. El gobierno debe ser un equipo de iguales y las instituciones deben ser autónomas. Es lo que le dice Henry Falcón al presidente desde una posición principista. “Creo en una democracia horizontal, participativa, abierta, cargada de garantías y oportunidades”.
El gobernador igualmente se deslinda del partido oficialista y sus razones son directas y precisas. “El PSUV ha sido minado por la burocracia, la ausencia de discusión, el clientelismo, el grupalismo, y un malentendido concepto de lealtad”. Como nos lo recuerda Teodoro Petkoff (Tal Cual miércoles 24-02-2010) citando a Stalin, dictador soviético “El partido se fortalece depurándose” es lo que han repetido en coro desde el sector oficialista. Es la vieja historia del partido totalitario, fascista, nazi o comunista, que en el fondo es lo mismo.
Los venezolanos debemos leer y aprender de esta carta, profundamente cívica y republicana, llena de dignidad, en un momento en donde la ignominia y la indignidad de muchos marcan dolorosamente estos tiempos oscuros.