Como praxis, la política, exige una alta dosis de eficacia y éxito.
Es muy difícil mantener una propuesta política en el tiempo, de
fracaso en fracaso o de menguado y modesto éxito. A mi juicio esta
ha sido la "tragedia" opositora" en Venezuela. En
2002, "cuaja" una fuerte resistencia al autoritarismo de
Hugo Chavez y el vislumbre de una alianza con el castrismo, en el
"golpe de abril o vacío de poder" por la renuncia obligada
del presidente solicitado por el alto mando lo sucedido es conocido,
apenas tres días después, una facción militar, restituye a Chavez
en la presidencia. Se inicia la etapa de la Coordinadora Democrática
y la mediación OEA-Fundación Carter; proceso de negociaciones, con
varios eventos electorales y radicalización del gobierno. Fenece la
C.D. sin resultados significativos, al contrario, el régimen sale
fortalecido. Muere Chavez y hereda Maduro, en un proceso electoral de
discutibles resultados. La oposición se reconstituye en una línea
más radical, identificada como la "Salida y la Calle" que
nos condujo a los eventos del 2014 y 2017, ferozmente reprimidos.
Eran los tiempos de la nueva unidad, identificada como MUD y una
nueva expectativa de cambio. El régimen de autoritario pasa a
dictatorial, abiertamente, bajo el tutelaje castrista y en ese
contexto, en el 2015 se constituye la alianza parlamentaria cuyo eje
era AD/UNT/PJ/VP(G4) con el clamoroso triunfo en la A.N. que despertó
grandes expectativas de cambio. Y en este contexto surge la
"etapa-Guaidó" que retroalimenta las expectativas
positivas. En paralelo, el país se hundía en una gran tragedia
colectiva, de empobrecimiento general y emigración masiva. Esta
etapa para efectos opositores, tuvo un importante apoyo internacional
de las democracias del mundo, en particular, Estados Unidos, la OEA y
la Comunidad Europea. Las expectativas se van diluyendo, los
objetivos de cambio no se logran y el régimen continua en su
proyecto hegemónico y en unas elecciones fraudulentas, en las que no
participó la mayoría opositora, retoma el control de la Asamblea
Nacional y otra vez todos los poderes públicos son controlados igual
que las diversas instituciones. El apoyo de la cúpula militar
aparentemente luce firme y con apoyos internacionales importantes:
Rusia/China/Irán/Cuba. El régimen ha sido hábil en maniobrar para
su conveniencia sin abandonar la represión y sigue allí. En este
contexto llegamos al 2021 y su escenario electoral; el régimen
continua con su estrategia de "zanahoria y/o garrote",
vuelve al poco creíble "dialógo" tantas veces burlado y
en algunos sectores se abre camino la tesis de "negociación",
particularmente sectores económicos y tímidamente algunos sectores
políticos. Como es lógico, todo esto vuelve a potenciar las
diferencias opositoras y en estos sectores, surge adicionalmente el
tema de participar o no en las elecciones regionales y locales. En
este horizonte, lleno de oscuridades e incertidumbres, los desafíos
se multiplican y la situación general empeora; tengo la impresión
que la etapa "Guaidó" está agotada. El apoyo
internacional se agrieta y de alguna manera se debilita, en cada país
van surgiendo condiciones políticas diversas. En este momento, sin
perder el derecho a cambiar de opinión, creo que hay que participar
en las elecciones regionales y municipales, con la mayor unidad
opositora posible, insistir en las condiciones electorales y no negar
la posibilidad de una negociación seria, en la linea que lo vienen
planteando la comunidad internacional. Estados Unidos parece ya haber
fijado su posición, elecciones libres y pudiera levantar sanciones.
Europa y la OEA, igual, elecciones libres y negociación. Toda esta
realidad compleja tiene que ser asumida por la oposición en base al
inevitable realismo político, dentro del mayor consenso posible.
Deseos y emociones forman parte de la política, pero en permanente
conflicto con la praxis política, lo ideal es que se acompañen y
complementen, teoría y praxis, pero la cruda y dura realidad nos
dice que todavía la humanidad está muy lejos del rey-filosofo de
Platón y a veces me asalta la duda sobre su posibilidad real, pero
ya ésta es otra discusión.