sábado, 6 de enero de 2024

NOSOTROS SOMOS EL TIEMPO

 

Terminando el año 2023 la inevitable reflexión sobre el tiempo humano o tiempo existencial. El tiempo como sucesión es una idea contenida en el Antiguo Testamento y se refiere a la historia humana como una temporalidad, generacional, con un origen, el Génesis y un fin humano, el Apocalipsis o consumación de los tiempos. Tradición que se asume y continua en la tradición cristiana del Nuevo Testamento Hay un tiempo de Dios y hay un tiempo humano. Esta visión evolutiva, de progresividad y progreso se consolida en la modernidad, con la idea de progreso y utopía, ideas que en los últimos tiempos empiezan a ser cuestionadas por el nihilismo triunfante y la visión distópica que la era tecnocrática en curso tienden a imponer, acentuado por el aparente caos de un nuevo orden en desarrollo. En función de todo esto es que la Iglesia Católica en su último Concilio, el Vaticano II se define y asume como historia en la historia. En paralelo con esta tradición que define la llamada Cultura Occidental, capitalismo, liberalismo y marxismo incluido, existen otras tradiciones más en la línea del pensamiento oriental, africano y de los llamados pueblos indígenas que tiene mucho que ver con la idea del Eterno Retorno Idea muy presente en el pensamiento y práctica religiosa, como liturgias y rituales que se repiten cada año, de manera casi inalterable. Es el tiempo antropológico de los ritos y procesos de identidad y socialización comunitaria y cultural. Nacimiento, adultez, matrimonio, hijos, cumpleaños, defunción y el ciclo vida-muerte-vida, recomienza y sigue.

Es el tiempo de los humanos y así cada año lo celebramos colectivamente como un fin y un comienzo. Hay variantes culturales en la celebración y cronologías diferentes, pero en esencia todo se reduce al año que termina (2023) y al año nuevo que comienza (2024). Una continuidad en la discontinuidad, de un día para otro, 31 de diciembre/1 de enero, nada cambia realmente, pero psicológicamente todos nos asumimos "en tránsito" al futuro, con propósitos nuevos o renovados, con planes y proyectos y expectativas, en general positivas.

Somos tiempo y somos la medida del tiempo. A nivel personal, es inevitable la angustia del tiempo, a medida que avanzamos en edad, aparece el fantasma de "que somos tiempo, que se agota y acaba" aunque a nivel familiar, pensamos en nuestra descendencia y a nivel colectivo en nuestra especifica pertenencia a un grupo, pueblo, nación, humanidad. La síntesis de todo lo expresado hasta aquí empieza a formularse en la tradición filosófica griega comenzando con el mismo concepto de hombre o humano: Antrophos nacidos para morir y lo más importante con consciencia de ello, a diferencia de todos los otros seres y elementos de la tierra. Sólo los seres humanos sabemos que vamos a morir y por consiguiente hay que plantearse las preguntas inevitables de identidad, pertenencia y sentido de la vida, individual y colectiva. Qué soy, qué quiero, qué busco, qué hago. Quien soy y con quién me relaciono, cómo me relaciono. A quién daño, a quién beneficio, a quién hago feliz. Mis deseos pueden ser absolutos. Cuáles son mis oportunidades, mis límites. Mis valores, mi libertad, en que creo. El combate más difícil que es con mi propio ego, con mi egoísmo, codicia, ambición. Cuál es mi relación con mi pasado y lo más importante, con el futuro. Mis errores y mis aciertos y así se multiplican las preguntas y los interrogantes. Aprender a convivir con la incertidumbre y nuestros muchos miedos y tantas y tantas cosas que no comprendemos, que no compartimos, que nos desconciertan. Vivir exige coraje y fortaleza espiritual y aprendizaje permanente.

Mucha humildad y silencio. Para no incumplir con el ritual, les deseo propicio y venturoso 2024.



lunes, 11 de diciembre de 2023

EL Apocalipsis aún no es

 

El Apocalipsis como amenaza histórica cada tanto tiempo aflora en la historia de la humanidad, en particular en tiempos de desorden y confusión como el actual. Pero no hay que dejarse confundir por el presente y ver la historia en perspectiva de "larga duración". La crisis global en desarrollo tiene sus raíces profundas en lo que pudiéramos llamar la crisis del orden mundial a partir de la disolución o colapso de la Unión Soviética (1991); pero a su vez hay raíces más profundas y anteriores, lo que Spengler llamó "La Decadencia de Occidente" y Emmanuel Mounier identificó como "el Miedo al siglo 20". Es la crisis de la Idea de Utopía con su idea racional de progreso como ley inexorable de la Historia. La respuesta real fueron las guerras mundiales, primera y segunda, que en el fondo responden a las mismas dinámicas de confrontación de los poderes geo-políticos de la época. En paralelo se desarrolla un conflicto ideológico político entre democracias y su contraparte totalitaria, en sus tres versiones, comunista en Rusia (1917) fascista en Italia (1923) y Nazi en Alemania(1933). Terminada la segunda guerra mundial en 1945, en Yalta se "diseña" el Nuevo Orden Mundial, que no es otra cosa que el reparto del mundo en zonas de influencias del dominante imperio británico, que está de salida, y los dos imperios emergentes, el norteamericanos y el Estado Soviético que es una prolongación del Estado Zarista ruso. En otra perspectiva de comprensión y en una dimensión más amplia, el mismo proceso geo-político terminó siendo el comienzo del fin del euro-centrismo, que empezando el siglo 21

es una agonía sin retorno, no porqué Europa deje de ser importante en términos relativos, sino porqué el mundo es otro, más global y cuyos centros imperiales dominantes se han desplazados, en términos demográficos, económicos, tecnológicos y militares a EuroAsia, Indo-Pacifico y Norteamérica. Sudamérica, África, Asia Central, Sudeste asiático y Medio Oriente, por mucho tiempo van a seguir siendo periferias neo-coloniales de los poderes dominantes en particular Estados Unidos y China.


El siglo 21, en términos geo-políticos, va a estar definido por esta competencia inter-imperial y a nivel regional por potencias emergentes como Turquía, Sudáfrica, Arabia Saudita, Irán, Israel, Brasil, etc. Nada nuevo bajo el sol, cambian los actores y las ideologías pero el conflicto siempre es alimentado por lo que Hegel llamó la dialéctica del Amo y el Esclavo o la lucha o contradicción entre necesidad y libertad. Vivimos un cambio de época en pleno proceso acelerado de cambios en todos los órdenes que obliga a un cambio de paradigmas, aunque en la práctica, en esta incipiente post-modernidad, lo anacrónico, en muchos países sigue siendo dominante. Traje moderno y a la moda y mentalidades y culturas tradicionales. Economía global y sociedades urbanas cosmopolitas en convivencia con fanatismos de todo tipo o nuevas ideologías. Aldea global y tribus locales. Estamos en presencia del desarrollo de un Nuevo Orden geo-político mundial, cuyo principal desafío es disminuir las desigualdades de todo tipo y evitar un apocalipsis nuclear. Todo "nuevo orden" presupone una etapa de "(des)orden" que incluye caos y violencia exacerbada y es lo que estamos viviendo en las últimas décadas, con conflictos y guerras de todo tipo, en particular las más visibles mediáticamente, como la provocada por la invasión rusa a Ucrania y el polvorín del Medio Oriente El apocalipsis en términos históricos es poco probable en un plazo previsible, pero su sombra y amenaza es real en la medida que la ciencia y la tecnología hizo posible el arma atómica y la subsecuente proliferación de la misma y los desarrollos destructivos posteriores. Por primera vez en la historia humana tenemos la posibilidad técnica de destruirnos como especie. Nunca como ahora la paz es una necesidad imperativa y nunca como ahora nos toca ser responsables en todo sentido. La historia, la política, la economía, nuestra conducta individual y colectiva tienen limites éticos y morales imperativos.


miércoles, 15 de noviembre de 2023

BARBADOS, PRIMARIAS, ESEQUIBO

 

En menos de un mes los venezolanos hemos estado sometidos a un torbellino alucinado de acontecimientos e información y desinformación. Lo grave no es lo que sucede, esa es la realidad-real, es la objetividad de la vida y la historia. sino el después, cuando la subjetividad personal, los intereses en juego y la complejidad de lo real, desata el juego perverso de las ideologías y la propaganda que tiende a ocultar y manipular lo sucedido y crear el gran teatro del relato más conveniente a cada persona, a cada parcialidad, a cada partido y grupo, al régimen y a las "oposiciones". Es el efecto iceberg, apenas se visibiliza la punta, el fondo está oculto y ese es el peligroso. La tragedia del Titanic es el mejor símbolo de lo dicho. Precisamente tratando de ver el fondo empiezo por las "negociaciones" diálogo no es, en Barbados hay un "acuerdo" fundamentalmente ECONÓMICO; el régimen necesita oxígeno financiero y Estados Unidos y Europa necesitan gas y petróleo, en el corto y mediano plazo, y todo ello responde a la geo-política global en pleno proceso de acomodos y reacomodos. El destino político democrático de Venezuela y los Derechos Humanos forman parte del interés general, pero en un segundo lugar. La invasión rusa a Ucrania y el polvorín del Medio Oriente han acelerado, el interés petrolero, que nunca cesó ni va a cesar en las próximas décadas. No terminamos de deglutir Barbados, cuando el 22 de octubre, el régimen sufre una derrota política cataclísmica y ciertos sectores de oposición también. A todos sorprendió, y a los propios ganadores, la impresionante participación electoral y el resultado abrumador a favor de María Corina Machado; un mensaje claro y directo desde la Venezuela profunda. Las Primarias se hicieron contra todo pronóstico, entorpecidas y saboteadas desde el primer momento, por el régimen, lo que era previsible y desde los propios sectores de oposición. Frente a la sorpresa y derrota que produjo el triunfo de MCM el régimen, en la mejor tradición nazi-fascista-comunista, reacciona con la amenaza judicial y la convocatoria apresurada de un tema que pudiera unir a todos los venezolanos y nada más apropiado y a la mano, que el tema de la justa reclamación del territorio Esequibo; la idea es "tapar" rápidamente el 22 de octubre y de hecho lo han logrado. Nunca se había hablado tanto del Esequibo aunque una vez más, la división y los antagonismos nacionales no desaparecen, por la sencilla razón que nadie es tonto y todos sabemos que al final no va a haber guerra por el Esequibo ni solución a corto plazo y que los que nos toca es no renunciar a nuestros derechos y seguir las vías diplomáticas habituales. La política sigue su curso, quizás un poco más sosegada por la Navidad y el fin del año 2023. Los desafíos y el curso de la historia nos llevan al 2024, cuyo desarrollos y desenlaces nadie conoce ni puede prever. Se especulará sobre escenarios diversos, la incertidumbre será casi total, pero lo único casi seguro es una modesta

mejoría de la producción petrolera, vía transnacionales y que el régimen va a tratar de presentar como un milagro económico de una Venezuela que se recupera. Es un año electoral y como siempre vendrá la cosmetología y promesas de los candidatos, que todos conocemos. El régimen tiene interés absoluto en no perder el poder y va a hacer lo posible y lo impensable para no perderlo. La oposición tiene una sola opción electoral con credibilidad y posibilidad, el apoyo a MCM, tal como fue el claro mandato popular, expresado el 22 de octubre por lo menos para quienes participaron en las Primarias y firmaron el compromiso de apoyar a quién las ganara. En política la desconfianza es la norma, nadie confía en nadie, ser político es un oficio digno pero difícil, porqué abundan los hombres-corchos y los hombres de paja. MARIA CORINA MACHADO es la candidata que inspira más confianza en este momento, y la UNIDAD que necesita tiene que ser construida desde la propia sociedad, como lo hizo en las Primarias pero igualmente tomando en cuenta los factores de poder internos y externos, los partidos políticos, el sector empresarial, las instituciones, en particular el sector militar y generar confianza en todo sentido, proyectando una candidatura "de todos para todos" Al mismo tiempo tiene que pensar en la gobernabilidad del próximo gobierno, de lograrse la alternabilidad democrática. Un gobierno de inclusión y pluralismo y de progreso. El 2024 es una gran oportunidad para Venezuela, ojalá no se frustre. En las transiciones democráticas, el gradualismo es fundamental, no todas las expectativas pueden ser satisfechas al momento. Lo perfecto conspira contra lo bueno y los límites de la política y de un gobierno siempre es la realidad-real. Está demostrado que, en los procesos de transición democrática exitosos, los radicales y radicalismos de cualquier signo, terminan siendo los principales obstáculos para una transición democrática exitosa. Ninguna sociedad se suicida y todo ciclo histórico y político tiene fecha de caducidad, aunque ignoramos la fecha. En lo personal me obligo a ver con esperanza el 2024.

 

Ángel Lombardi

jueves, 2 de noviembre de 2023

AMÉRICA LATINA Y SUS DEMOCRACIAS

 

La idea y el concepto de Democracia forma parte del pensamiento griego como expresión del sistema político en Atenas, particularmente en la época de Pericles. Lo expresa el propio Pericles en un discurso que recoje el historiador Tucídides en su libro "La guerra del Peloponeso". Pero realmente la Democracia que conocemos se corresponde con el desarrollo del pensamiento liberal y de la Ilustración y sus hitos más publicitados han sido el parlamentarismo inglés del siglo 17, el nacimiento de la República norteamericana y la revolución francesa en el siglo 18 y todo el desarrollo posterior en los siglos 19 y 20.


En América Latina, las ideas liberales son conocidas y de hecho son el sustento doctrinal y constitucional de nuestros procesos emancipadores y posterior desarrollo republicano. Ahora, si asumimos el criterio del "sufragio universal", los primeros en adoptarlo fueron Ecuador en 1924 y Uruguay en 1927, luego Venezuela en 1947, El Salvador en 1950, Argentina en 1951, Bolivia en 1952 y México 1953.


Es importante tomar en cuenta que la democracia a partir del sufragio universal y a nivel global es historia reciente, centrada en el siglo 20. Anteriormente el voto era restringido a una minoría, usualmente propietarios y el propio sistema electoral y sus vicios y abusos restringía aún más el voto.

Por problemas de "espacio" no se puede hablar de la democracia en cada país, pero puede ser útil referirme a Venezuela y concluir con algunas consideraciones generales sobre la Democracia.


La democracia es una tarea pendiente en nuestro país. Recuperarla y evitar los errores del pasado.
Si se asume el criterio del sufragio universal, directo y secreto, en Venezuela empezó en 1946 con un Decreto de la Junta de Gobierno presidida por Rómulo Betancourt y aprobada como Ley en 1947 por el Congreso de la República. La Democracia se pierde entre 1949 y 1958 y no volvemos a tener elecciones confiables hasta el 2013 y a partir de allí, el sufragio y el sistema electoral no genera mucha confianza en el electorado por razones conocidas por los venezolanos.


La democracia es mucho más que votar, pero su legitimidad comienza allí, en el acto soberano del ciudadano que elige. El próximo año 2024, tenemos un proceso electoral presidencial y con mucha probabilidad, también para elegir gobernadores y alcaldes. El actual CNE vuelve a ser conformado por una mayoría pro-gubernamental, 3 a 2, a pesar de ello hay una posibilidad de participación de la oposición con la confianza de poder movilizar tantos electores que el amenazante y potencial fraude no pueda funcionar. Esta posibilidad es nuestra mejor opción, una transición electoral a la democracia recuperada y necesaria, para así poder volver a reunir al país, en su pluralidad política e ideológica sin exclusiones.


Lo anterior es necesario para garantizar la gobernabilidad y la recuperación económica y poder afrontar positivamente las soluciones que hagan falta en el ámbito social, de infraestructura y de servicios, destruidos y en precariedad. La Democracia es un valor civilizatorio de un sistema político imperfecto pero perfectible y cuyos pilares sean el Estado de Derecho real y no solo declarativo al igual que los Derechos Humanos y el Bien Común.

Ángel Lombardi