lunes, 14 de julio de 2003

20 hasta 40


Esta muestra itinerante del talento artístico de estos autores, tiene que ver con casi todas las posibilidades que el arte contemporáneo tiene. Es una propuesta libre, abierta y múltiple enmarcada en estos 20 años de existencia de esta Universidad que con su Facultad de Arte privilegia, fortalece y desarrolla esta área tan importante de la cultura y que con sus egresados multiplica y abre espacios creativos en todo el ámbito nacional e internacional.

La UNICA tiene la pretensión de convertirse toda ella en un espacio privilegiado para el arte y así lo testimonian nuestros espacios expositivos Armando Reverón y Víctor Valera, pero igualmente los espacios exteriores que ya cuentan con el jardín de las esculturas de Luis Araujo, el Mural de Adam Dalloul y la escultura de Víctor Valera y en proyecto tenemos un mural de José Gotopo, ofrecido generosamente por este artista y una policromía en espacio abierto de Víctor Valera.

Todo esto implica una invitación permanente, abierta y libre, para todos nuestros artistas, egresados, profesores, estudiantes y cualquier otro que quiera participar e integrarse con su obra a este incipiente nuevo Museo de la ciudad UNICA. La labor de las áreas expositivas y de la Facultad y sus Talleres, es permanente e inteligentemente conducida e implementada respondiendo a toda una filosofía de gestión universitaria que no es otra que concebir la Universidad como un espacio comunitario y humanístico por excelencia, que existe y funciona para servir como puente de expresión y encuentro del todo humano en el sentido humanístico clásico de que nada de lo humano puede sernos indiferente, por eso somos universales desde lo particular específico, por eso somos simplemente Universidad, una de las grandes creaciones del espíritu humano.

martes, 26 de noviembre de 2002

Estado Débil y Ciudadano Indefenso



En Venezuela, es creencia común, pensar que el nuestro es un Estado y un gobierno fuerte y omnipotente: nada más falaz, pues entre nosotros el Estado es macrocefálico pero ineficaz y poco integrado, y en cuanto al gobierno es arbitrario o inoperante, manda pero no gobierna.  Nuestro funcionario más importante, el Presidente, es un prisionero de la burocracia, el partido y los grupos de presión.  En nuestra sociedad el verdadero poder está en el individuo, egoísta y anárquico, en el amiguismo, en el compadrazgo y en la complicidad corruptora.  Somos un país de relaciones personales y no de leyes y mucho menos de deberes.  La ley existe para ser incumplida, nuestra máxima aspiración es hacer lo que nos da la gana, lo que Ortega y Gasset llamaba la filosofía de la gana.  Herencia hispánica, tipificada por excacerbación individualista del comportamiento social y que conduce a una afirmación anárquica del propio yo, más allá de toda norma y de toda solidaridad.  El hispano de allá y el criollo de acá viven y trabajan para trasgredir las leyes; éstas son letras muertas y de allí su proliferación, mientras más leyes menos se cumplen.  En función de esta realidad y esta psicología es que el Estado y el gobierno son débiles: frente al individualismo han renunciado al imperio de la ley y paradójicamente, en detrimento del ciudadano.
En nuestra sociedad sigue vigente el viejo principio hispánico de que las leyes se acatan pero no se cumplen y de allí la indefensión total en que vivimos: nada se mueve en nuestro país sin soborno y sin palancas, corvirtiéndonos a todos, aún a nuestro pesar, en cómplices.  No hay peor viacrucis que una oficina pública y el trato obligado con funcionarios ineptos, puestos allí como recompensa partidista y con patente de corso para la corrupción impune.  Corrupción y burocracia han llegado a ser sinónimo en nuestro país, en donde la condición de ciudadano está todavía por conquistarse.  Como ciudadanos estamos desamparados y desasistidos frente a la agresión permanente de los servicios públicos y la violencia de la ciudad hostil.  Un tránsito agresivo y anárquico, una sociedad rampante y una delincuencia desatada y frente a ello la pasiva complicidad del gobierno y de los Concejos Municipales.  La autoridad sustentada en la ley es imprescindible igual que ciudadanos conscientes y organizados; sin estos dos pilares no hay desarrollo social.
         Un gobierno debe ser eficaz responsable de sus actos y un ciudadano debe ser libre pero solidario, tal como queda expresado en la fórmula de B. Juárez “el respeto al derecho ajeno es la paz” que en el fondo expresa el viejo principio de no hacer a los demás lo que no queremos que nos hagan a nosotros.
         Estado, gobierno y ciudadano deben marchar juntos en la construcción de la mejor sociedad posible y el secreto, no es otro que el respeto y fiel cumplimiento de las leyes; ésta ha sido la fórmula de los grandes pueblos así como las virtudes de sus ciudadanos, fundados en una ética exigente del comportamiento social.
         Entre nuestras múltiples carencias y necesidades está la de convertirnos en ciudadanos y entre todos construir una república decente y una sociedad libre y justa.  La grandeza del país está en la solidaridad y la honradez de sus habitantes comprometidos con Venezuela, no como simple fórmula retórica, sino en la conducta diaria.  Tenemos que construir una sociedad fundada en una ética del comportamiento, más allá de las palabras y los gestos.  Una República de ciudadanos, en donde el gobierno esté subordinado a éstos y  todos a la ley.

sábado, 12 de febrero de 2000

El 23 de Enero Mito y Realidad



El  23 de enero es una fecha devaluada, como muchas otras cosas – en este país.  De las expectativas y esperanzas que despertó, apenas queda la nostalgia.  Transcurridos 26 años, el 23 de enero de 1958 se desliza furtivo, como un tiempo y una oportunidad perdida, una nueva estafa a nuestro pueblo, otro triunfo escamoteado.
         El 23 de enero representa una continuidad y una ruptura en nuestro proceso político contemporáneo.  Es continuación y consecuencia de las jornadas estudiantiles del 28, del golpe cívico-militar del 24 de noviembre de 1948.  Todo este proceso político, intenso y contradictorio, es a su vez expresión de la nueva Venezuela, que se fragua a partir del petróleo, un país muy diferente al tradicional, rico, urbano y cosmopolita, pero que no logra resolver sus contradicciones fundamentales de marginalidad, pobreza y corrupción.
         Pérez Jiménez y el Perejimenismo fue una etapa de este proceso, estructuralmente el mismo desde 1920 hasta nuestros días.  Fue una etapa dictatoria-desarrollista y un intento autoritario de modernización, que muy rápidamente degeneró en una vulgar dictadura personalista, represiva, fraudulenta y corrupta.  Este período puede ser desglosado en varias etapas, la 1ª. de 1945 a 1948 en donde presenciamos el maridaje peligroso de los jóvenes militares descontentos, con Pérez Jiménez y Delgado Chalbaud a la cabeza y Acción Democrática.  Una 2ª. Etapa, de 1949 a 1952, un gobierno de las Fuerzas Armadas, liderizadas éstas por Pérez Jiménez, y por último una 3ª. etapa, francamente dictatorial con Pérez Jiménez al frente.
         La Dictadura conoce dos períodos, el primero de 1952 a 1956, de prosperidad y control absoluto de la situación y un segundo período de crisis y desestabilización creciente.  A ello contribuyeron múltiples factores, a nivel internacional el cambio de política de los Estados Unidos, de la guerra fría a la coexistencia pacífica con respecto a la URSS.  A nivel Latinoamericano, la ola antidictatorial, que comienza en 1955 con la caída de Perón  continúa con Rojas Pinilla y Odria, así como con los asesinatos de los dictadores centroamericanos Castillo Armas y Anastasio Somoza.  El dictador venezolano, a nivel internacional se encuentra cada vez más aislado, aislamiento que culmina con la ruptura de relaciones diplomáticas con Chile y Argentina.
         A nivel interno, la Resistencia fue permanente y activa, primero en torno a A.D. y el PCV y después con la incorporación progresiva de los otros partidos y sectores representativos estudiantiles y militares y por último la propia Iglesia y sectores importantes de la Burguesía.  El regimen entra en agonía el 1° de enero de 1958, con el alzamiento militar, que aunque develado, fue el comienzo del fín.
         En ese sentido el 23 de enero fue un gran movimiento nacional, unitario y democrático, una verdadera esperanza colectiva, un movimiento con aliento popular y con posibilidades francamente revolucionarias.  Pero una vez expulsado el dictador, se empiezan a cultivar las diferencias, especialmente contra el PCV y se retoma el control de la situación.  Este va a ser el gran mérito histórico de Betancourt, convertido en albacea de la burguesía, no va a volver a cometer los mismos errores del trienio 45-48.  Transcurridos un cuarto de siglo, nuestra democracia sigue siendo peligrosamente raquítica y el país vuelve a vivir una profunda crisis de desconfianza frente al futuro.  Nuestro pueblo, a pesar del 23 de enero, sigue sin ser el principal beneficiario del país y en las profundidades de su alma, en donde nunca la esperanza desaparece, el 23 de enero, más que realidad se ha convertido en un mito del pasado, que el 4 de Febrero no corra la misma suerte.

martes, 14 de diciembre de 1999

1968-1998 Utopía y Revolución



En el 68 confluyen y se expresan múltiples fuerzas que definen una nueva sensibilidad y de hecho una nueva época:  la post-modernidad; cargada de un sincretismo creador y una denuncia de todo lo establecido.  Fue un momento de la historia profundamente libertario, vitalista y liberador; a nivel psicológico, político y cultural.
            La Revolución Cultural China; era una promesa a pesar de sus excesos.  La Primavera de Praga:  fue importante a pesar de su aparente fracaso.  La revuelta estudiantil y el Mayo Francés marcaron pautas de rebeldía y heterodoxia.  El 68 fue un momento histórico excepcional, cargado de un profundo optimismo histórico y de aires renovadores; a pesar de Vietnam, los Estados Unidos con Kennedy a la cabeza inauguraba una nueva esperanza afincada en los mejores ideales políticos democráticos; Kruschev en la Unión Soviética hablaba de coexistencia pacífica y emulación.  Luther King marcaba pautas en la lucha de los derechos civiles para los negros.  El movimiento “hippie” creaba un nuevo misticismo equidistante de las drogas y el orientalismo.  Por todas partes la juventud irrumpía “desde el camino” y creaba movimientos pacifistas y ecologistas.  Todo era posible y todo estaba permitido; la liberación femenina y sexual marcaba pautas de conducta y de valores; se reivindicaba el derecho a la felicidad individual y a la vida en comunidad; sin trabas y sin tabúes.  De las muchas consignas, tres resumían el ideario fundamental del 68:

            El cielo por asalto
            Prohibido prohibir
            Haz el amor y no la guerra
            Fue una generación que asumió la música como una de sus identidades fundamentales; Elvis y los Beatles; y a nivel gestual y de indumentaria:  James Dean y Marlon Brando marcaban pautas: más que rebeldes sin causa eran rebeldes con muchas causas; se rechazaba el mundo adulto, el paternalismo y la hipocresía:  los gobiernos autoritarios y sin moral.  Los 60 fueron años de utopía y esperanza y toda una generación fue marcada profundamente por estos valores; 30 años después nos sigue haciendo falta utopía y esperanza.