sábado, 15 de julio de 2023

La vía electoral

 

La mayoría creemos en ella, por convicción democrática, porque es la vía constitucional, legal y civilizada. Porque es la que más conviene al país Un país que necesita reconstruirse y reconciliarse y de alguna manera, perdón y olvido sin menoscabo de la justicia.


Desde la oposición la vía de las primarias, con todos sus riesgos, es una prueba de la vocación democrática de los participantes y el deseo de darle su valor al voto, como la vía legal y legitima que tiene la soberanía popular de participar, expresarse y representarse. Tiene que ser un compromiso firme de los grupos y partidos políticos participantes en las primarias de apoyo leal y firme al ganador o ganadora de las mismas. Después vendrá el programa político de gobierno concertado y en donde las expectativas populares sean oídas, así como las urgencias nacionales y que las propuestas de solución a los muchos y complejos problemas que nos acompañan y padecemos sean atendidos desde la razón política y económica y tecno-científica-profesional y se evite a toda costa demagogias y populismos

que dan votos en el corto plazo, pero crean desengaño, desilusión y desesperanza en la población,campo propicio para la muerte de la democracia y prevalencia de dictaduras y tiranías futuras.


En paralelo la oposición debe plantearse el problema de la gobernabilidad que exige acuerdos plurales e inclusivos, sin sectarismos ni exclusiones desestabilizadoras; Fuerzas armadas y policiales son necesarias para la gobernabilidad, pero como institución sometida a la Constitución y leyes respectivas y con total subordinación a las autoridades civiles. Igual con la nueva oposición, previsiblemente de darse el cambio de gobierno y alternancia democrática, las fuerzas representadas hoy en el régimen del PSUV que sí asumen una conducta política democrática, deben ser toleradas y respetadas como parte importante del sistema político. Este es o debería ser el escenario político ideal pero para ello falta que la realidad en curso lo haga posible y ello es responsabilidad primordial del régimen y por lo que se ve no hay voluntad política de ceder el poder y el gobierno. La sola frase "no volverán" es elocuente o peor aún la amenaza repetida, de que no se irán ni por las buenas ni por las malas, me gustaría creer que es una frase radical para atemorizar a los adversarios y complacer a los radicales de ambos bandos, que los hay y que preferirían caminos tradicionales de violencia y golpes de Estado. Si esta larga crisis se resuelve por vía democrática seria la primera vez en nuestra historia que "la solución civil" prevalecería sobre "la solución militar"; un avance político y civilizatorio fundamental. Lamentablemente las señales del régimen no son tranquilizadoras y parecen apuntar más en la dirección de la confrontación y el uso de los diversos poderes que controlan para entorpecer y sabotear un proceso que debería ser de rivalidad democrática sometido a leyes y reglamentos respectivos y no a la arbitrariedad del gobernante y sus servidores. La otra señal que preocupa y debería ocupar a la dirigencia opositora es el "camino" de las inhabilitaciones o como se ha dado en llamar, el camino de Ortega para imponer la dictadura sin disimulo ni máscaras en Nicaragua.


Esta importante coyuntura política-electoral 2023-2024 debería permitir de manera pacífica y democrática, la posibilidad de una alternancia en el poder y el gobierno, compitiendo en un proceso electoral legal y transparente y con ello abrir la puerta de las "soluciones" a nuestros muchos problemas que nos agobian a la mayoría. Soluciones las hay, unas en el corto plazo y otras en el mediano-largo plazo, pero sin el cambio de gobierno y políticas no veo solución alguna sino un horizonte macabro, de autoritarismo creciente y todo igual, empeorando.


viernes, 30 de junio de 2023

Los condenados de la tierra

 “Y pobres siempre los tendréis con vosotros”, realismo bíblico o terrible profecía distópica.

Lo cierto es que a la altura del siglo XXI en que nos encontramos con tantas maravillas tecnológicas y conquistas científicas, económicas y sociales, todavía el estigma de las desigualdades, pobreza y hambre, además del racismo, el fanatismo y la intolerancia religiosa e ideológica, siguen presentes, al igual que los muchos prejuicios que persisten.

En las múltiples caras de la esclavitud moderna están la explotación laboral, la trata humana, los desplazados, refugiados y migrantes, y un sinfín de abuso y maltrato a la condición humana de los llamados genéricamente menos favorecidos.

Cada sociedad arrastra sus propios paria, los tristemente famosos intocables en la India, casi doscientas millones de personas, calificados tradicionalmente como los pobres entre los pobres.

Cada sociedad arrastra una deuda social con los llamados marginales, y que el papa Francisco denominó como los descartables.

La pobresía convertida en miseria e indigencia cotidiana sin futuro y sin esperanza. El mundo desigual y sociedades injustas siguen presente en la humanidad y afecta a millones de personas en todos los países y en todos los sistemas políticos y económicos. La geografía del hambre, como la llamó Josué de Castro, que sigue clamando por oportunidades y justicia social.

La igualdad como hijos de Dios proclamada en el evangelio del amor y la fraternidad, y la igualdad como programa político proclamado en la Revolución francesa, siguen siendo inalcanzables para muchos, como una especie de deseo general o utopía huidiza.

La humanidad, y cada país en particular, proclama la justicia social y los derechos humanos como doctrina fundamental, pero la deuda social sigue allí, y las injusticias se mantienen y proliferan.

La pobreza material subsiste y da la impresión de ser un problema estructural tanto de la economía como de los sistemas políticos.

La humanidad sigue en búsqueda de sistemas más justos y con menos víctimas de la pobreza y el hambre. Sin lugar a dudas se ha avanzado, pero no lo suficiente, y frente a los muchos flagelos que nos siguen acompañando, las injusticias sociales y el problema de la convivencia pacífica siguen siendo nuestros principales desafíos de cara al futuro.


Ángel Lombardi

jueves, 15 de junio de 2023

Gobierno y Poder

 

En un Estado democrático, de sociedades abiertas, división de poderes y gobiernos alternativos, ejercer el gobierno no implica ejercer el poder total. Este está limitado por leyes y la diversidad de intereses que existen en el Estado Constitucional. En Venezuela y otros muchos países, ser gobierno se sustenta sobre la idea primitiva del "que manda" todo y todos se le subordinan y terminan ejerciendo el poder más que el gobierno, en el sentido administrativo del Estado democrático. Del aquí "mando yo" al "yo el supremo", aquí lo llamamos presidencialismo o "monarcas sin corona" y llevamos dos siglos en ello. En la actual etapa política, inaugurada en 1999, Hugo Chávez logra ganar las elecciones de 1998 con respaldo popular y grandes expectativas. Muy temprano se pone de manifiesto el sesgo autoritario en el ejercicio del gobierno del novel gobernante de formación castrense, sin lugar a dudas hábil político. Mientras más crecía el descontento y la crítica más se acentuaba el autoritarismo y la represión y cada vez era más difícil precisar si seguíamos siendo una democracia. Ante la posibilidad de no poder sobrevivir a su grave enfermedad, designa "a dedo" a su sucesor, Nicolás Maduro que logra imponerse en el proceso electoral, en resultados todavía discutidos. Maduro lleva dos periodos y busca un tercer periodo, pero en el camino se terminó de destruir la economía y se creó una crisis generalizada en todos los sectores a la par que el gobierno se cerraba y se volvía más arbitrario y represivo. Más que un gobierno realmente era un régimen empeñado en una hegemonía, sectaria y excluyente y en la permanencia eterna en el poder.

Ya son 23 años y Maduro ha sido exitoso en su control del gobierno y el poder, él como su antecesor también ha resultado un hábil político y con buenos asesores en cuanto a permanecer en el poder aunque a nivel de gobernante es un fracaso total igual como lo fue su mentor. El primer aspecto de este "éxito" se lo debe a las fuerzas armadas, ideologizadas y al servicio del régimen y no a la Constitución y en segundo lugar es que han sido muy hábiles en dividir a la oposición externa e interna y descabezar de manera oportuna a posibles rivales, como en su momento lo fué Elias Jaua, Rafael Ramirez, Tareck El Aissami, etc... Enfrentado al proceso electoral del 2024, Maduro ya candidato formal a continuar al mando, tiene la ventaja de los recursos del gobierno, el poder de atemorizar y un año anticipado a la campaña formal, de allí el programa con Maduro con nuevo look publicitario. Su presencia física creciente en diversos escenarios nacionales e internacionales: Brasil(UNASUR) TURQUÍA, ARABIA SAUDITA...

La oposición no la va a tener fácil y los tiempos apremian y la unidad sigue siendo el objetivo esencial. ¿Democracia o dictadura? La respuesta definitiva la tendremos en este proceso electoral 2023-2024.

 

Ángel Lombardi

lunes, 22 de mayo de 2023

DES-GLOBALIZACIÓN

 

La palabra globalización, en las últimas décadas se impuso comunicacionalmente y hasta suscitó fuertes polémicas a favor o en contra. Existe, sin duda, una globalización financiera y de negocios a nivel mundial e internet que ha permitido acelerar todos los procesos de conexión, comunicación e integración. La globalización va rápido pero no es tan novedad como se piensa. El comercio existe desde hace milenios y los caminos del comercio han sido y son los caminos de la civilización pero también de los conflictos entre pueblos, naciones, estados.


En el mundo griego se hablaba de la "ecumene" como el mundo conocido, que en aquellos tiempos dejaba por fuera tierras, mares y océanos todavía ignorados o no- conocidos. Hay que esperar a 1492 con el "descubrimiento" del "orbe novo" poco después llamado América (1508) y a 1528, con la circunnavegación de la Tierra y en años sucesivos (siglos 16 y 17) para poder hablar en propiedad de un espacio económico realmente global o economía-mundo. Esta mundialización de la economía no ocurre en un espacio vacío ni ajeno a intereses de dominio y control, de allí la caracterización geo-política e historiográfica de los siglos 16/17/18/19/20 como los siglos del colonialismo y del imperialismo, portugués, español, francés, holandés, inglés, ruso,norteamericano, etc. Lo que nos permite decir que cuando se habla de globalización se habla de un poder dominante, básicamente europeo sobre el resto del mundo. En el siglo 20 la globalización terminó siendo un conflicto entre Estados Unidos y la URSS por el predominio y a partir de la implosión de la Unión Soviética (1989/1990) se asumió que Estados Unidos "gana" y la globalización se hace plenamente norteamericana o como la asume Fukuyama en su libro "El fin de la historia”. Esta ilusión duró poco, en menos de 20 años el mundo comienza e reconfigurarse con la emergencia de China como potencia económica y competidor principal y la redefinición de los nuevos espacios geo-políticos con viejos y nuevos actores. Están las potencias económicas globales y regionales y están los poseedores de armas nucleares y están las diversas y cambiantes alianzas. Se está cancelando el viejo orden euro-céntrico

por un Nuevo Orden Mundial que es un proceso de larga duración y casi seguro va a definir los principales conflictos en el siglo 21; de allí la importancia de la claridad conceptual para entender lo que viene y va a seguir sucediendo en nuestro tiempo en curso.


Muchos no logran entenderlo, aferrados a los esquemas, teorías y paradigmas del pasado, en particular los que siguen dividiendo el mundo entre marxistas y anti-marxistas y en el plano político-ideológico todo lo reducen a la dialéctica agotada de izquierda y derecha. La realidad es mucho más compleja y dinámica que lo que se piensa, mientras la historia avanza la cultura y teorías y cada uno de nosotros se va quedando atrás. Además la tecno-ciencia no nos da respiro, ni hablar de la sobre abundancia comunicacional, de allí la confusión y el desconcierto general. Pero al mismo tiempo y de manera paradójica las cosas no cambian tanto como a veces llegamos a creer. Por ejemplo, las grandes religiones siguen allí, a pesar que cierto ateismo científico y filosófico hablaba en siglos pasados que terminarían por desaparecer. Igual con las naciones y el nacionalismo, vuelve a plantearse la necesidad que muchos problemas se intenten resolver a nivel local y nacional a pesar que se visualicen y planteen como problemas globales. Por ejemplo la pobreza en general y el hambre; su ámbito primario de solución sigue estando en cada nación y así otros muchos problemas y problemáticas. En este sentido es que hablo de des-globalización pero igualmente las dificultades crecientes de los Estados Unidos en preservar su primacia, tanto por los desafíos externos como internos, quizás estos últimos más difíciles de manejar por el hecho que estamos frente a una sociedad fragmentada etno-culturalmente y fuertemente dividida políticamente y sometida a la fuerte tentación de aislarse y amurallarse, teniendo como tiene grandes compromisos, responsabilidades e intereses. La globalización financiera y tecnológica continuará y las vías de comercio e intercambio igual; de la misma manera la cultura consumista y cosmopolita de las grandes urbes, pero en términos históricos el progreso hay que entenderlo como un flujo y reflujo, como la marea, como las olas. Igualmente no todos los pueblos, sociedades y culturas van al mismo ritmo del cambio y en cada sociedad no todos los sectores y estratos participan de la misma mentalidad. No somos tan unidimensionales como nos pensó cierta teoría sociológica del siglo 20.