sábado, 17 de enero de 2026

DEMOGRAFÍA, INMIGRANTES, MIEDO Y CAMBIO

 Elon Musk, en X —de la cual es propietario— tiene más de 230 millones de seguidores, lo que indica que es una voz escuchada. Además, su figura pública, que él cultiva, tiene proyección mundial e influencia indudable.

No sé si los tuits los escribe personalmente o si lo hace un equipo, pero los temas que aborda merecen atención. Ninguna opinión es inocente, y siempre cabe preguntarse cuál es la intención detrás de cada opinión que damos. Una opinión no es ciencia, ni mucho menos la verdad.

Musk se ha referido al tema migratorio y demográfico y, en sus planteamientos, refleja una preocupación por la inmigración ilegal y por la procedencia étnico‑cultural de muchos de los migrantes. Que un Estado Nacional controle sus fronteras no está en discusión; la pregunta importante es cómo entran y quién o quiénes los dejan entrar.

Son los propios gobiernos y empresarios —ávidos de mano de obra barata, y de técnicos y profesionales cuya formación no pagaron— quienes los “apetecen” y facilitan su entrada, legal e ilegalmente; preferentemente esto último, porque facilita su explotación laboral. Pero cuando el país receptor y cómplice, por codicia, empieza a tener problemas internos, económicos, políticos o de cualquier tipo, entonces el inmigrante —en particular si es de cierto color— se convierte en el problema, en “el enemigo interior”.
Por estos lados decimos “el paganini”.

Yo lo llamo hipocresía política y empresarial; o, para ser más crudo y directo, “nazismo o método Hitler”. Creo que es lo que está ocurriendo en Estados Unidos y en algunos países europeos.

En cuanto a la demografía: usted viene de un país, Sudáfrica, que inventó el funesto apartheid, donde una minoría blanca —al final, unos 8 millones de personas— dominaba, explotaba y excluía a 22 millones de nativos negros de diversas etnias. Al final, se impuso la realidad real, y ahora a Sudáfrica la gobiernan esos “negros”.

Me pregunto maliciosamente: ¿no será este el peligro que están viendo los grupos dominantes frente al aluvión migratorio que necesitan para explotar, pero que, si siguen creciendo, en algún momento les discutirá el poder y, eventualmente, les quitará o arrebatará ese poder?

Con las drogas pasa igual: se consumen allá y el dinero termina allá, pero la culpa está acá. Lo mismo ocurre con la desindustrialización de Estados Unidos: sus empresas se mudaron a países de mano de obra barata, leyes laxas y gobiernos corruptos que facilitaban “buenos negocios”, y tenían grandes mercados emergentes de potenciales consumidores: millones y millones de personas. Y ahora se quejan de que Estados Unidos, que en 1945 era una potencia manufacturera con el 50% de la producción mundial, hoy apenas representa el 5%.

Sus empresarios buscaron buenos y rápidos negocios, y ahora viene este personaje a decirle al mundo que los han estafado esos pueblos “malos”, de colores diversos.

Menos mal que el mundo está cambiando, y cada vez hay más personas, en todas las latitudes, que saben quién es quién.

Ángel Lombardi

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