Definitivamente en Venezuela somos ingenuos, en la crónica mediática la noticia más resaltante pareciera ser el escándalo bancario, donde el gobierno y la boliburguesía están involucrados, pero mientras esto sucede pasan desapercibidas otras noticias que a mi juicio tienen la máxima importancia política como lo son la aparentemente rutinaria promoción de 3 Generales de División a Mayores Generales, totalmente fuera de las fechas que para estos casos se estilan y que “casualmente” el ascenso tiene que ver con militares en puestos claves como son los servicios de inteligencia y comando en las zonas fronterizas. Igualmente se procede al cambio de nombre de la policía política o como dice Domingo Alberto Rangel de la policía del presidente, y se somete a una reorganización total bajo la asesoría cubana, mientras que al mismo tiempo se crea una policía nacional identificada ideológicamente con el régimen y si a eso agregamos la insistencia de importantes representantes del poder público de que el Estado tiene que ser uno indivisible todo coincide en la dirección de que el régimen se apresta a enfrentar el difícil 2010 con decisiones que apuntan más hacia la represión que a la conciliación y al diálogo.
Agréguese la “rojización” definitiva del Consejo Nacional Electoral para pensar en términos del lenguaje presidencial, que todo ello conduce al “apresto de combate” para el 2010, con una mayoría crecientemente descontenta, una oposición fortalecida y una crisis económica como dice Maza Zavala, que no anuncia nada bueno y muy comprometedora para el gobierno.
Todo apunta a una escalada represiva para neutralizar las fuerzas adversas y “blindar” a un régimen agotado y acosado, desde adentro y desde afuera . Lo de los bancos boliburgueses, sin dejar de ser importante, en esta perspectiva general, termina siendo secundario, apenas la punta del iceberg y es la versión venezolana de los Ochoa cubanos, que utilizados por el régimen, después fueron desechados por este.
En Venezuela pareciera gobernar Fidel “ese mounstruo de la estrategia perfecta” como le gusta decir al presidente, citado recientemente por Elizabeth Burgos.
Dos conclusiones saco de todo esto, que la maldad es longeva y en el “proceso” todos son prescindibles menos el hiperlider.
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domingo, 27 de diciembre de 2009
Lo importante parece no serlo
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viernes, 6 de noviembre de 2009
El desbarrancadero
Con este feroz título el escritor colombiano Fernando Vallejo tituló su libro para referirse a su país en guerra, sociedad agónica, atrapada entre la violencia y la pobreza. Algo parecido está ocurriendo en Venezuela, una sociedad que está naufragando en la violencia y la inseguridad, estimulada por una predica de odio y división nacional.
Desde otro punto de vista se está viviendo una crisis económica y social progresiva con una ingobernabilidad creciente. La pobreza otra vez en ascenso, un desempleo estructural como consecuencia de la destrucción del aparato productivo y una inflación indetenible. Si a todo esto sumamos las fracasadas políticas en vivienda, vialidad y servicios la situación nacional se torna ensombrecedora y de pronóstico reservado.
La zona fronteriza y en general todos los espacios urbanos viven en una zozobra permanente por la violencia que en ella impera y el clima de recelo y desesperanza tiende a imponerse.
Frente a este cuadro de una aguda crisis tanto en lo económico como en lo social el gobierno luce incompetente y desbordado y que la retórica populista y demagógica ya no es suficiente para enmascarar o disimular.
Las cosas están tan mal que lo peor está por venir. La crisis económica global que afloró en el 2008 y que ha significado una contracción del PIB a nivel mundial del 3% aproximadamente y un retroceso en el comercio mundial de un 10% y cuyos efectos en Venezuela ya no pueden ser disimulados a pesar de que de manera irresponsable se nos dijo que no nos iba a tocar se ha acentuado en el 2009 y seguramente en el 2010. En nuestro caso las cosas se complican porque una vez más fuimos imprevisores e irresponsables al dilapidar nuestra mejor oportunidad financiera con los altos precios del petróleo de los últimos años mientras paradójicamente nos endeudábamos y aumentaba nuestra dependencia del exterior en todos los rubros y particularmente en el alimentario. Profundizamos nuestra condición de economía de puerto que en el tiempo luce insostenible y mucho más con la caída de los precios del petróleo. Nuestra insensatez ha llegado al extremo de empezar a utilizar las reservas internacionales para apuntalar el populismo gubernamental con miras a los próximos procesos electorales, creando una situación de insolvencia a corto y mediano plazo con profundas y dramáticas consecuencias sobre el ingreso real de los venezolanos y su capacidad de sostener una vida digna y de oportunidades.
Desde otro punto de vista se está viviendo una crisis económica y social progresiva con una ingobernabilidad creciente. La pobreza otra vez en ascenso, un desempleo estructural como consecuencia de la destrucción del aparato productivo y una inflación indetenible. Si a todo esto sumamos las fracasadas políticas en vivienda, vialidad y servicios la situación nacional se torna ensombrecedora y de pronóstico reservado.
La zona fronteriza y en general todos los espacios urbanos viven en una zozobra permanente por la violencia que en ella impera y el clima de recelo y desesperanza tiende a imponerse.
Frente a este cuadro de una aguda crisis tanto en lo económico como en lo social el gobierno luce incompetente y desbordado y que la retórica populista y demagógica ya no es suficiente para enmascarar o disimular.
Las cosas están tan mal que lo peor está por venir. La crisis económica global que afloró en el 2008 y que ha significado una contracción del PIB a nivel mundial del 3% aproximadamente y un retroceso en el comercio mundial de un 10% y cuyos efectos en Venezuela ya no pueden ser disimulados a pesar de que de manera irresponsable se nos dijo que no nos iba a tocar se ha acentuado en el 2009 y seguramente en el 2010. En nuestro caso las cosas se complican porque una vez más fuimos imprevisores e irresponsables al dilapidar nuestra mejor oportunidad financiera con los altos precios del petróleo de los últimos años mientras paradójicamente nos endeudábamos y aumentaba nuestra dependencia del exterior en todos los rubros y particularmente en el alimentario. Profundizamos nuestra condición de economía de puerto que en el tiempo luce insostenible y mucho más con la caída de los precios del petróleo. Nuestra insensatez ha llegado al extremo de empezar a utilizar las reservas internacionales para apuntalar el populismo gubernamental con miras a los próximos procesos electorales, creando una situación de insolvencia a corto y mediano plazo con profundas y dramáticas consecuencias sobre el ingreso real de los venezolanos y su capacidad de sostener una vida digna y de oportunidades.
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