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domingo, 1 de agosto de 2010

Vota o bota

El General de División Luis Enrique Rangel Bourgoin en su campaña presidencial en los años 80 utilizó como lema electoral “el golpe es con el voto” queriendo significar con ello que para un demócrata, no importa si es un civil o un militar, no hay otra vía de participación política que la vía electoral.
Pero desde otro punto de vista la frase pareciera expresar una mentalidad generalizada entre civiles y militares sobre el hecho de que “el golpe” nunca es descartable, especialmente en sociedades de tradición civil y democrática endebles y precarias.
En Venezuela “el golpe” ha sido una constante oprobiosa en nuestra historia, el camino de la fuerza siempre es el camino más fácil. Nuestra historia está llena de “intentonas y golpes de estado” inclusive en nuestra historia más cercana como los intentos fallidos de golpe de estado de febrero y noviembre de 1992 respectivamente. En particular el 4 de febrero de 1992 ha sido sacralizado por el actual régimen y mitificado, tratando de disimular o confundir con el hecho simple de que era un golpe de estado más, en cambio se demoniza el intento de golpe de estado del 2002 y de manera farisaica se condena los recientes hechos ocurridos en Honduras.
Golpe de estado es golpe de estado, no importa su intención u orientación ideológica y política, y debe ser rechazado como fórmula de solución, pero si una sociedad se empecina en sus extravíos y quien ejerce el poder no acepta la alternabilidad democrática y no garantiza procesos electorales transparentes, los golpes de estado ocurren, y esa es peligrosamente nuestra situación actual sino logramos desarrollar un proceso electoral en donde las garantías ciudadanas y electorales estén garantizadas. De allí la importancia del 26 de septiembre, una posibilidad cierta para recuperar plenamente el ejercicio de la política y la democracia en la medida que garanticemos el pluralismo político la participación y la división y autonomía de los poderes para crear las condiciones de gobernabilidad y progreso sobre un gran acuerdo nacional que debe trascender lo meramente electoral.
Un exitoso año electoral en el 2010 nos garantiza un proceso electoral confiable en el 2012 y con un fortalecimiento seguro de nuestra democracia, arrinconando para siempre las tentaciones golpistas que tanto daño han hecho a nuestra sociedad y que lamentablemente siempre están latentes y se potencian en la medida en que se debilitan los mecanismos democráticos.

lunes, 10 de agosto de 2009

Pasado y Futuro

Tratar de entender el chavismo es fundamental. Hay una prehistoria, que es la etapa de la conspiración y limitada a los cuarteles y a ciertos sectores de izquierda, que se hace visible en las intentonas golpistas de 1992. Hay una etapa política, primero abstencionista y posteriormente electoral, que rodea y se alimenta de la vieja izquierda y del creciente descontento social. El triunfo electoral y la constituyente definen el mejor momento de Chávez. El golpe de Estado del 2002 propició la imposición de la nueva hegemonía entre el 2003 y el 2006, facilitada por la abundancia fiscal. La crisis del 2007, las derrotas del 2-D del 2007 y la del 23-N del 2008, inician a mi juicio el comienzo del fin del régimen. Después viene la "aceleración" del proyecto castro-comunista y la galopante crisis económica, social y política, de desenlace incierto y seguramente con un alto costo en violencia.
Mi impresión de Chávez, 10 años después, es el de un heredero, que por ignorancia e incapacidad dilapidó una gran herencia económica, política y social. Lo que va a quedar es una sociedad dividida y arruinada y una ingobernabilidad peligrosa.
Chávez va a salir del poder de una u otra forma, pero el "chavismo" por un tiempo va a quedar y habrá que negociar con él, políticamente y socialmente reconocer que un porcentaje importante de "desposeídos" por un tiempo se seguirá definiendo como chavista, en especial si no se ataca a fondo el problema social del país. Es una amenaza pero también es un reto para la democracia civil y social que tenemos planteado desarrollar con una acción política creativa, inclusiva, dialogante para intentar "despetrolizarnos" y crear un mejor modelo de desarrollo sustentable, con la participación de todos los sectores.
Chávez y su proyecto personal de poder es ya pasado, no importa el tiempo que todavía le quede en la presidencia. Cada día un mayor número de personas siguen exigiendo volver a recuperar el futuro, como país unido y en donde la convivencia civil, la tolerancia y la seguridad, en todo sentido, la tengan garantizados, todos los venezolanos.