El cambio es consubstancial a la idea misma de Universidad, que en el 2088 cumple su primer milenio. En el tiempo largo de 10 siglos, la Universidad, de origen europeo, se globaliza, se masifica y se hace una y diversa. De la Universidad a la Multiversidad y en donde cada época plantea sus propios retos y desafíos, de orden histórico y sociocultural, así como académicos, administrativos y tecnocientíficos. El llamado modelo profesionalizante así como el científico que gira en torno a la investigación, no desaparece pero ya no son suficientes para definir el modelo universitario, cuyo reto principal es el inevitable y necesario crecimiento cuantitativo de la matrícula estudiantil y del número de profesores. La educación superior en el siglo XX dejó de ser una educación de minorías y de élites y se masifica, multiplicando las oportunidades para millones de personas y asumiendo el desafío de cómo conciliar cantidad con calidad, de allí la aparición de miles de universidades en todo el planeta, con perfiles e identidades fundamentalmente iguales pero al mismo tiempo con particularidades que ya no solo se agotan en la docencia e investigación sino que asumen una tercera función, la extensión en su sentido más amplio así como desarrollan perfiles muy específicos como servicio o respuesta a determinados proyectos del sector público o privado.
Otra realidad a tomar en cuenta es la convivencia y articulación con otras instituciones a nivel nacional e internacional que cumplen funciones educativas o de investigación de alto nivel sin necesariamente ser consideradas universidades. El monopolio de la educación superior afortunadamente ya no existe y el reto tecnocientífico así como de una educación de calidad sustentada en valores y servicios tampoco es territorio exclusivo de las universidades. Igualmente la distinción pública-privada termina siendo contingente e insuficiente para definir a una Universidad ya que lo único que importa es su calidad y su pertinencia social.
Una Universidad está al servicio de su entorno más inmediato: local, regional o nacional, pero igualmente con visión y vocación internacional y es que la cultura y la ciencia en su sentido más amplio identifica lo humano civilizatorio universal y de hecho la palabra Universidad nos remite a la idea de lo universal como humanidad en proceso de hominización, es decir, de acompañamiento y crecimiento en conjunto de todos los seres humanos solidariamente sin discriminación de ningún tipo.
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jueves, 19 de mayo de 2011
La Universidad del siglo XXI
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sábado, 5 de febrero de 2011
Asalto a la Democracia
Lo usual es pensar en un golpe de estado para asaltar el poder e imponer un gobierno, de manera extraconstitucional y desde afuera, en cambio lo que está resultando frecuente y recurrente en esta América Latina postmoderna es el golpe de estado desde el propio gobierno, para afianzarse y perpetuarse en el poder. El gobierno venezolano ha sido un verdadero modelo al respecto, forzando todas las leyes, incluida la Constitución, y abusando de manera ventajista de los recursos públicos así como de los diversos poderes y particularmente del poder electoral, que terminan siendo extensiones y subordinados del poder ejecutivo. Los presidentes se creen y se quieren eternos. Otra característica compartida es pretender instaurar, vía elecciones fraudulentas, regímenes ideológicos de corte comunista, con normas y leyes pensadas para eternizar el modelo y evitar los cambios, como si la historia no fuera cambio por definición y de paso negarle a sus pueblos el derecho a la alternabilidad necesaria y a avanzar como sociedad plural que somos. Es lo que se pretendió en la felizmente extinta Unión Soviética, así como en sus satélites europeos y es lo que se sigue pretendiendo en esta Cuba, mausoleo de los hermanos Castro. En la Constitución cubana en los últimos años se incorporó un principio inmovilista que pretende prevenir y evitar el cambio político. Se dice en la Constitución cubana, en su artículo 62 “Ninguna de las libertades concedidas a los ciudadanos puede ser ejercida... contra la existencia y fines del estado socialista, ni contra la decisión del pueblo cubano de construir el socialismo y el comunismo”. Todo ello dentro de una concepción inmovilista y finalista de la historia, como si el comunismo fuera el final feliz de la historia humana. Los hermanos Castro con esta reforma anticipan y pretenden evitar los inevitables cambios que van a venir en tiempos no muy lejanos, ejemplo, que en Venezuela se ha seguido al incorporar principios parecidos en algunas leyes y particularmente en la defenestrada Ley de Universidades. Es la pretensión absurda de pretender imponer un sistema político como dogma y realidad definitiva de la historia, como si en ésta si algo ha quedado demostrado es que no hay un sistema político definitivo.
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sábado, 18 de septiembre de 2010
El pensamiento crítico
El Primer problema en la relación al intelectual es realmente preguntar qué es un intelectual, pues tendríamos que ir mas allá de asumirlo como quien de una u otra manera accede a la educación universitaria y tiene la posibilidad de opinar, de publicar o mas allá de un oficio externo.
El intelectual termina siendo lo que pudiéramos llamar el pensamiento crítico, ejercido de manera sistemática, encarado desde una postura ética sin complacencias, sin ubicarse con un sector u otro, un poco lo que en la cultura europea occidental pudiera representar un Erasmo. Erasmo fue un hombre impopular tanto en un bando como en el otro, tanto en el bando del emperador como en el bando del papado, para simplificar el antagonismo, porque él vio los puntos débiles de uno del otro y no se prestó a la propaganda de ninguno de los lados.
Yo pienso que el intelectual de verdad, sería esa persona que desde su postura crítica, no importa si coincide o disiente con los poderes constituidos y lógicamente paga un costo, es una especie de franco tirador, y en Venezuela los hemos tenido pero muy escasos. Después viene lo que podemos llamar responsabilidad del intelectual orgánico institucional, es decir, ya no el individuo sino instituciones que estarían llamadas a fijar posiciones críticas: como las academias, las universidades, y cualquier tipo de institución. Y resulta que estas instituciones normalmente son expresiones de lo contrario, se acomodan con facilidad a quien manda o a lo establecido. En Venezuela, lo que hemos tenido es una serie de individuos que normalmente han terminado enrolándose o claudicando, el suicidio es una constante en la historia del intelectual venezolano, por otro lado está el finís patria, una actitud de desespero que ya no puedes cambiar, pienso que todo eso configura un aspecto característico del intelectual venezolano, que en las últimas décadas, en su mayoría, abandonó sus responsabilidades.
El intelectual termina siendo lo que pudiéramos llamar el pensamiento crítico, ejercido de manera sistemática, encarado desde una postura ética sin complacencias, sin ubicarse con un sector u otro, un poco lo que en la cultura europea occidental pudiera representar un Erasmo. Erasmo fue un hombre impopular tanto en un bando como en el otro, tanto en el bando del emperador como en el bando del papado, para simplificar el antagonismo, porque él vio los puntos débiles de uno del otro y no se prestó a la propaganda de ninguno de los lados.
Yo pienso que el intelectual de verdad, sería esa persona que desde su postura crítica, no importa si coincide o disiente con los poderes constituidos y lógicamente paga un costo, es una especie de franco tirador, y en Venezuela los hemos tenido pero muy escasos. Después viene lo que podemos llamar responsabilidad del intelectual orgánico institucional, es decir, ya no el individuo sino instituciones que estarían llamadas a fijar posiciones críticas: como las academias, las universidades, y cualquier tipo de institución. Y resulta que estas instituciones normalmente son expresiones de lo contrario, se acomodan con facilidad a quien manda o a lo establecido. En Venezuela, lo que hemos tenido es una serie de individuos que normalmente han terminado enrolándose o claudicando, el suicidio es una constante en la historia del intelectual venezolano, por otro lado está el finís patria, una actitud de desespero que ya no puedes cambiar, pienso que todo eso configura un aspecto característico del intelectual venezolano, que en las últimas décadas, en su mayoría, abandonó sus responsabilidades.
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lunes, 8 de marzo de 2010
Entrevista sobre Cultura, Universidad, Sociedad
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