lunes, 15 de junio de 2009

¿Manipulación o masoquismo?

Una encuesta reciente pareciera indicar que lo único que nos preocupa a los venezolanos es la inseguridad. El desempleo y la inflación apenas aparecen en nuestras preocupaciones. La corrupción no aparece por ningún lado y Chávez, según la encuesta, cuenta todavía con un gran respaldo.
En lo personal me niego a creer que los venezolanos seamos tan inconscientes o irresponsables y que no hayamos aprendido las lecciones del pasado. Desde la década de los 70 y 80 un grupo de ilustres venezolanos, entre otros Juan Pablo Pérez Alfonso, Domingo Alberto Rangel, Arturo Uslar Pietri, Orlando Albornoz y algunos más, nos venían advirtiendo que las cosas no iban bien, y que tanto los partidos políticos como las élites les estaban dando la espalda a la realidad social, de manera irresponsable. Igualmente advertían con preocupación los riesgos de las políticas económicas que se estaban implementando y que llevó a Juan Pablo Pérez Alfonso a calificar el plan de la nación como el plan de la destrucción nacional.
El Banco Central, institución afecta al gobierno en este momento, reporta que la economía nacional en el 1er trimestre creció en un escuálido 0.3%, es decir que entramos en estancamiento económico y con una inflación galopante y que para el próximo futuro, es decir el 2009 y el 2010, lucen muy preocupantes todos los indicadores económicos y sociales, pero en la encuesta que comentamos, aparentemente una mayoría no quiere verlo y menos asumirlo.
Igualmente se reporta que en el 2008 PDVSA redujo sus aportes a las “Misiones” en un 79%, es decir que estas se han quedado prácticamente sin financiamiento y en absoluta precariedad y la citada encuesta tampoco lo refleja; de allí que he llegado a la conclusión que es una encuesta manipulada o definitivamente una parte importante de nuestra sociedad es masoquista. No quisiera creer que seamos tan inconcientes e irresponsables de volver a ignorar la realidad, como lo hicimos en 1983, 1989 y en 1992.
Venezuela es un país dividido en dos bloques, según esta encuesta 45% respalda al oficialismo y 43% respalda a la oposición, si esto es verdad se impone de manera absoluta y perentoria el diálogo y la reconciliación nacional, de lo contrario los tiempos oscuros terminaran por imponerse y el costo para todos los venezolanos serán abrumadores. Tiene la palabra el presidente Chávez y el gobierno nacional.

El Cabito

Un siglo parece mucho tiempo, pero en Venezuela, pareciera que no hubiera transcurrido el tiempo, nada ha cambiado. Los dictadores son recurrentes y la tentación autoritaria es permanente, con el agravante hoy de la debilidad ideológica y política de querer imponer un sistema totalitario, como si las lecciones del pasado no fueran suficientes.
Regresemos al tema de los dictadores, Marcos Pérez Jiménez, pretendió emular a Antonio Guzmán Blanco y ambos dictadores pretendieron justificarse por su “obra”.
Cipriano Castro pasa por ser un héroe del “nacionalismo”, por su retórica nacionalista frente al bloqueo de nuestras costas, por países a quienes el gobierno nacional les debía una cuantiosa deuda que se negaba a pagar. Castro al principio, frente a los reclamos, los desestimó y se burló de los acreedores, pero al ver que la cosa iba en serio, el ultranacionalista, recurrió al gobierno norteamericano para que interviniera y lograra un arreglo negociado, lo cual se hizo y se logró, en nombre de la Doctrina Monroe (madre y padre intelectual de la actual OEA).
Castro no sale bien parado del testimonio de sus contemporáneos y es presentado como un maula, desleal, irresponsable, retórico, desordenado y despilfarrador, son algunas de las referencias a su persona y su gobierno. Fue calificado como un verdadero desastre, tanto es así que su compadre y vicepresidente Juan Vicente Gómez lo sacó del país y lo sustituyó en el poder.
Castro vive su largo exilio en Puerto Rico, donde fallece. Debido a su mala fama se popularizó la denominación de el Cabito, con la cual Pío Gil lo caricaturizó.
El actual régimen siente una particular simpatía por este personaje (cosa que respetamos) y de allí varias iniciativas se han tomado para honrarlo como fue el traslado de sus restos al Panteón Nacional. Su nombre le fue dado al antiguo Museo Militar, de ingrata memoria el 4 de febrero de 1992 y por último Miraflores lo vuelve a recibir colocando su busto en sustitución del de Rómulo Gallegos. Si la historia la aprendemos a “leer” en clave simbólica, entenderíamos mejor muchas cosas.

¿"Constituyente comunista"?

Chávez es un excelente líder para conducirnos hacia el pasado, anacrónico el mismo, viejas sus ideas y su “revolución” no es otra cosa que el programa totalitario nazi - fascista y comunista, derrotado en el siglo XX y que fracasó estruendosamente en todo sentido y provocando una verdadera tragedia histórica.
Algunos analistas vienen especulando con la posibilidad de una constituyente para implantar definitivamente el castro – comunismo en Venezuela. El régimen en su asalto final al poder y al control social necesita sustituir la Constitución vigente que bien que mal, aunque violada y violentada sistemáticamente por Chávez y su gobierno, sigue siendo un obstáculo legal, político y moral a su propósito de una hegemonía autocrática y un “traje” constitucional comunista a su medida. Aunque esta especulación se niegue y a muchos pueda parecerle simple fantasía, no resulta ocioso en términos teóricos y políticos también pasearse por esta posibilidad. Es una manera de sincerar el lenguaje y así entender que cuando decimos socialismo del siglo XXI realmente estamos diciendo castro – comunismo del siglo XX.
Lo que si pudiera ser siglo XXI es la pretensión del lograr la síntesis perfecta de los totalitarismos del siglo XX, en un nuevo totalitarismo que combine el nazi - fascismo y el comunismo, aunque esto parezca contrario a toda lógica histórica y política.
La posibilidad a nivel teórico, luce descabellada, especialmente si utilizamos paradigmas y teorías del siglo XX, pero si asumimos que estamos en el siglo XXI y con en una sociedad fuertemente inconsciente y con altos niveles de irresponsabilidad, anestesiada y confundida por más de 70 años de rentismo petrolero y con unos sectores empresariales, confiemos que sean una minoría, que actúan de acuerdo a lo dicho por Lenin de que solo el capitalista es capaz de vender la cuerda con que lo van a ahorcar, en este reino de la fantasía y la ilusión todo pareciera posible.Esta especulación “constituyentista” habla de una convocatoria sorpresiva a mitad de año y unas elecciones forzadas y fraudulentas en septiembre, inmediatamente después de las vacaciones. ¿Otra vez la tentación de la constituyente cuando todo pareciera no tener salida?

viernes, 12 de junio de 2009

Desafiando a Dios

Dos recientes películas “Mar Adentro” de Alejandro Amenabar y “La chica del millón de dólares” de Clint Eastwood con su gran éxito de crítica y público plantean uno de los temas más difíciles: la eutanasia. Es principio universal, principalmente en el ámbito católico y cristiano, que Dios nos da la vida y que la muerte no nos corresponde a nosotros decidirla. En la película de Amenabar, el protagonista evidentemente ateo y anticlerical, defiende su derecho al suicidio en nombre de lo que él considera su libertad y dignidad. Enfermo parapléjico, piensa que su vida no es vida y que tiene derecho a ponerle fin. Paradójicamente, el Director de la película Amenabar, termina desarrollando una hermosa historia de amor. En la película de Clint Eastwood, igual, la tragedia de una mujer boxeadora que en el umbral del triunfo definitivo, un golpe desafortunado la reduce a la inmovilidad total, lo que la lleva a desear y pedir que la dejen morir, igualmente en nombre del amor, igual que en la película del director español, se facilita la muerte de ambos personajes.
El desenlace es estremecedor y sacude toda nuestra sensibilidad, y es que ambos personajes, profundamente humanos, con los cuales llegamos a simpatizar, y el desenlace que nos conmueve y neutraliza de alguna manera nuestras convicciones.
Hay que hacer un gran esfuerzo para reaccionar adecuadamente y recordar el caso heroico y admirable de Christopher Reeves, el actor que se popularizó como Superman, que a pesar de su tragedia, no se rindió a la enfermedad y siguió ferviente en la vida ayudando a buscar fondos y recursos que algún día permita a los científicos encontrar la cura de esta terrible enfermedad y devolverle a estos enfermos otra vez la esperanza, que al fin de cuentas sigue siendo un don de Dios.