lunes, 10 de septiembre de 2012

Nosotros mandamos


Los gobiernos, gobiernan; los dictadores, mandan, es una frase que me la inspira una película del cineasta italiano Marco Bellocquio “Vincere”, un inteligente alegato contra el fascismo italiano y Mussolini, a partir de una anécdota romántica del dictador. Casi toda Italia se hizo fascista. En las dictaduras y en los regímenes autoritarios y totalitarios, la complicidad y el oportunismo son frecuentes y el miedo generalizado. La mayoría de los seres humanos viven y apuestan en primer lugar a la sobrevivencia hasta que las cosas cambien y pasen los malos tiempos. En la Venezuela rural a esto se le llamaba pasar agachado y en el país urbano que somos hoy se le llama resilencia, resistir con la flexibilidad necesaria para adaptarse y sobrevivir y si se puede sacarle provecho a la situación. En el fascismo todo gira en torno al líder, al Duce, un semidios en trance de convertirse en dios, es el trágico e irracional culto a la personalidad. Visto en perspectiva y a la distancia, el dictador italiano con su uniforme de opereta, su gestualidad de loco y su balcón del pueblo en piazza Venezia (imágenes recuperadas en la película a través de diversos documentales) nos hace reflexionar cómo las masas son irracionales y cómo los pueblos se extravían. La consigna fascista era vencer o morir, era la frase favorita del dictador, un valiente cuando estaba acompañado y era el dueño del poder ya que precisamente no fue muy valiente su conducta cuando le tocó su trágico final con su precipitada huida disfrazado de mujer, posteriormente descubierto y fusilado. Italia pagó bien caro por este personaje y su régimen de camisas negras, régimen necrofílico y demente ya que no otra cosa fue el fascismo que por cierto no termina de extinguirse, quizá para recordarnos que también las sociedades enferman. En América Latina la tradición fascista ha contaminado fuertemente a nuestros sectores políticos y militares el más emblemático quizá fue Perón y el peronismo, no es casual que éste hiciera su aprendizaje fascista como agregado militar de la embajada argentina en Roma en la época inicial del fascismo italiano. Posteriormente en América Latina hubo otros imitadores y algunos inclusive gobiernan actualmente.

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