lunes, 12 de junio de 2006

La Locura Imperial

La historia es como un espejo que refleja el drama y la aventura humana no importa la época ni el tiempo transcurrido. La historia igualmente es como una pintura, un cuadro, que los grandes historiadores reproducen y recrean a partir de una realidad diversa pero siempre igual y es que el drama humano tiende a reproducirse; así sucede en nuestra relación con la política y el poder y es que los ambiciosos de poder se reproducen idénticos, no importa donde ni cuando.
Leyendo a Jacobo Burckhardt en su extraordinaria semblanza de los emperadores romanos del siglo III; nos damos cuenta de lo actuales que resultan estos emperadores locos y como la locura y el poder tienden a vivir maridados. Burckhardt dice hablando del emperador Comodo (180-192) rápidamente se desarrolló en él la “locura imperial”. La idea de mandar al mundo entero, el temor a todos los que pudieran disputarle ese dominio y disfrutar todo el tiempo los placeres del poder como si el presente lo fuera todo mientras se aferraba al poder como si este fuera eterno.
Continua nuestro autor “la locura de los emperadores” era propia de hombres no bien dotados y poco escrupulosos.
Con el siguiente emperador Septimio Severo (193- 211) “se halla representado por primera vez de modo puro la dominación militar. Su arrogancia de militar y caudillo” plagó de males el Imperio hasta que el pueblo romano harto exclamó “cuánto tiempo vamos a soportar esto todavía”. El líder y la dominación militar se habrían convertido en un fin en si mismo y ya no respondían a los intereses del pueblo.
Severo se dice que le aconsejó a su hijo para acceder y conservar el poder “Sé firme, enriquece a los soldados y desprecia a todos los demás”.
La locura de poder alcanza su cima con Caracalla (211-217) “esa espantosa calamidad” la llaman los historiadores. El gobierno militar maravilla a Roma hasta niveles indecibles; la guardia pretoniana y los generales victoriosos se apoderan de la política y el poder en una orgía de pasiones y corrupción; que terminaron de llevar al imperio a la decadencia y posterior disolución.
Cicerón decía que la historia es la maestra de la vida, más de dos mil años después, la locura sigue rondando el poder, especialmente cuando este lo acompañan personas inadecuadas.

lunes, 5 de junio de 2006

Elogio de la locura

Leyendo la prensa en estos días, fue como se me ocurrió el título de este artículo o de pronto hubiera podido llamarlo “El retorno de los brujos”. Casi todo lo que está sucediendo en nuestro país parece desquiciado, fuera de si. El primer ciudadano, por su cargo no por su conducta y lenguaje, sigue empeñado en pelear con todo el mundo y condenarnos al descrédito y aislamiento internacional. Las ideas más dementes se pretenden presentar como políticas de Estado; un fantasioso gasoducto hacia el Sur, dispendioso, ecocida e irreal. La salida intempestiva e inconsulta del Pacto Andino (mientras a los venezolanos se nos está otorgando precisamente un Pasaporte Andino). El insulto excesivo y exorbitante a un candidato presidencial peruano, casi seguro Presidente de ese país, por segunda vez. Un acuerdo de pobres con Cuba y Bolivia, que con excepción del petróleo y dinero venezolano, no tienen nada o casi nada que ofrecer. Mientras se denuncia el imperio y a Mr. Danger se incrementa la dependencia comercial con ese país y el comercio con Florida aumenta un 35% en el 2005. Mientras más endógenos somos más importamos (paradoja que no logro entender) mientras la corrupción, la pobreza y la inseguridad sigue creciendo. El colmo fue un personaje del régimen acusando a la CIA y a la oposición de fraguar los últimos asesinatos que han estremecido a la opinión pública en los últimos tiempos, para desestabiliza el régimen.
La irracionalidad y la locura pareciera ser la nota dominante de nuestra sociedad; claramente enferma y neurotizada por personajes, cuya presencia y lenguaje, por decir lo menos intranquiliza y asustan.

lunes, 29 de mayo de 2006

Miedo a la libertad


La necesidad de lo no necesario; es la nueva esclavitud del consumismo del hombre- masa; un amigo lo llamaba “trapomorfismo” genético a la neurótica necesidad de desear y comprar más allá de nuestras necesidades reales. Nunca he podido entender la actitud compulsiva del “turista” que viaja para comprar ni la actitud del esclavo o esclava de la moda, cuya elección o selección lo determina una marca o un nombre.
El “hombre unidimensional” de Marcuse realmente es la versión actualizada del “hombre mediocre” de José Ingenieros es decir del individuo que le tiene miedo a su individualidad; que lo que quiere y desea es mimetizarse en la masa, es el “instinto termita” o de colmena que nos posee; la satisfacción de pertenecer al rebaño y de que todos los poderes trabajan para ello.
En el fondo el temor a nuestra propia individualidad es el temor a nuestra libertad, como decía Erich Fromm; el temor a elegir y asumir riesgos y responsabilidades es otra expresión más de nuestro egoísmo y comodidad; que otro decidan por nosotros y determinen nuestra conducta es más fácil y cómodo; es asumirse siempre como menor de edad e instintivamente negarse a usar la propia razón; la negación absoluta del “Sapere Aude” kantiano; es decir atreverse a usar la razón y ser adulto. Nietzsche decía qué cantidad de verdad estamos dispuestos a aceptar los seres humanos; pudiéramos agregar; qué cantidad de libertad estamos dispuestos a asumir y arriesgar, es decir, asumir la inevitable soledad del hombre libre, ese solitario en la muchedumbre; lleno de temores y terrores; que habita la urbe despersonalizada y violenta.

Politica, Alienación y Publicidad

Asistir a un evento de comunicadores y publicistas es toda una experiencia: (3º Congreso de la Conferencia Venezolana de Comunicación Social. COVECOS 3. Margarita; 15-19 de Mayo).
Una experiencia que nos conecta con un mundo joven lleno de posibilidades; especialmente en un país en donde se ha llegado a desconfiar de todo el mundo.
El evento se inauguró con Antonio Pasquali; una autoridad indiscutible en la materia. Nos habló de la publicidad su importancia e influencia; especialmente en su dimensión económica y política y el reto tecnológico que encaran los medios de comunicación. Es impresionante lo que se gasta en publicidad en los diversos medios y en particular en televisión. En otra conferencia de Aquiles Esté, un competente profesional; se destacaba por cierto; el gasto en publicidad del actual gobierno y se manejó la hipótesis, a falta de investigaciones suficientes al respecto; que es el gobierno que mas ha gastado en publicidad en toda la historia del país y uno de los presupuestos mas altos del mundo para la publicidad del régimen y su caudillo; que en lo personal me hizo recordar la importancia de la propaganda en regimenes políticos totalitarios y autocráticos; como el soviético y el nazi- fascista; de hecho los verdaderos fundadores de la propaganda moderna y contemporánea, que en el sistema capitalista derivó fundamentalmente hacia el consumo masivo con una fuerte base de irracionalidad; tal como lo recordaba Aquiles Esté en su conferencia.
La publicidad; sustentada en la investigación neurológica y psicológica, trata de construir una “obsesión para promover una marca”. Lo racional, en publicidad es evadido de manera sistemática y se recurre todo el tiempo a lo emocional instintivo; es decir a lo irracional, es casi como el conductismo “pavloniano”.
El ser humano es asumido en sus paradojas y dualidades; que asume la experiencia y la realidad “narrativamente”; más en términos míticos o literarios que científicamente y por allí se cuela el mensaje y el propósito publicitario; lo importante es “vivir” no “comprender”.
El mundo de la publicidad termina atemorizándome; por un lado es una profesión respetable y una disciplina interesante y necesaria en el mundo de hoy; inconcebible sin la publicidad; pero tan vinculado a los apetitos y complejos del ser humano que ayuda a aumentar nuestra alienación consumista hasta niveles de irracionalidad.
El siglo XXI se inaugura solitario en sus desafíos; el pasado cada vez nos sirve menos y las nuevas generaciones tienen enormes retos y desafíos por delante; les sobra energía y talento, pero no es suficiente.